INTRODUCCIÓN:Tres plazas emblemáticas de Herrera.
Una comunidad local con fuerte identidad cultural es una comunidad proactiva con capacidad para desarrollar una estrategia de desarrollo territorial. Los pueblos sin identidad están condenados al subdesarrollo, a la desaparición como pueblo.
Este artículo debe de ser de considerado como un punto de partida, una excusa para intentar recuperar nuestra identidad cultural, la historia sentimental de algunas de nuestras plazas y parques, que forma parte del patrimonio cultural de Herrera. No es un trabajo definitivo sobre este tema, las reflexiones y las aportaciones del resto de herrereños con sus recuerdos, sacudiendo su memoria, desempolvando las fotografías de estos lugares ha de ser parte importante de todo este proceso.
A este articulo le falta muchas aportaciones, (la tuya como herrrereño es importante, ¡! qué esperas¡¡), le falta las precisiones de los historiadores y cronistas locales, para fijar fechas y aportar datos de la época, rectificar los abundantes errores que este modesto trabajo contiene. Le falta que desempolvemos en definitiva nuestros recuerdos, ligados a nuestra niñez y madurez, le falta tu aportación, tu visón personal.
El proceso ideal podría ser montar tres exposiciones paralelas sobre estos espacios, o quizás una sola , con las aportaciones de los vecinos, para que entre todos reconstruyamos nuestra historia, reflexionado sobre estos espacios públicos y sobre el diseño urbanístico de nuestra localidad. Exposiciones que podrían ser montadas en edificios públicos o privados ubicados en el entorno de estas plazas, donde los ciudadanos expongan públicamente sus aportaciones y reflexiones, en un foro público, en el ágora. A partir de este momento entre todos hemos elaborado un documento base sobre estos espacios.
Todo esto ha de servir para dinamizar una comunidad a veces preocupantemente dormida y pasiva, para reconstruir la historia de estos espacios públicos, en definitiva recuperar nuestra identidad como pueblo, nuestra historia. Donde la dialéctica, donde la discusión no ha de ser un motivo de enfrentamiento sino todo lo contrario un instrumento de acercamiento, y de compromiso real con nuestra localidad, con Herrera.
ARTE Y ARQUITECTURA
El arte, y la arquitectura como tal, no es algo aséptico o puro, donde lo estético es el elemento fundamental. Toda obra de arte lleva implícita por definición cierta carga ideológica, reproduciendo inconscientemente o no, los valores culturales de una clase social, normalmente la clase dominante, reforzando y defendiendo mediante su lenguaje estético el orden estableciendo, presentándolo como inmutable y único. Como apuntábamos en otro trabajo (Cuadernos de la Estepa Monumental 2000), siguiendo las aportaciones de Nicos Hadjinicolaou o Arnold Hauser, toda corriente artística es reflejo de una concepción ideológica de una clase social, que utiliza toda manifestación artística, como instrumento para divulgar sus creencias, su concepción sobre el orden sobrenatural, que a su vez se reproduce en la estructura social. “ La esencia de la definición de las formas ideológicas es la de enmascaramiento. Oscurecer o velar el significado real de las situaciones sociales en virtud de enunciados intelectuales, que reflejan y disimulan, a la vez, dichas situaciones en definitiva” (Gonzalo Puente Ojeda). Todas las ideologías elaboran complejos instrumentos intelectuales que justifican el “statu quo”. Toda manifestación artística en un momento concreto, la arquitectura como tal también, utiliza inconscientemente una serie de conceptos, de signos y elementos constructivos que reflejan la concepción ideológica del autor o promotor de la actuación artística o urbanística.
TRES PLAZAS EMBLEMÁTICAS, LLENAS DE RECUERDOS.
En este artículo vamos a analizar tres plazas herrereñas emblemáticas, que se encuentran en el mismo eje urbano norte sur: Plaza de España, Plaza de Andalucía y Virgen de los Dolores, la primera mencionada es la más antigua cronológicamente, y la última la más reciente de las tres, siendo esta la que se mantiene más fiel al diseño original y primitivo. Las tres plazas y el entorno en que se encuadran tienen muchos elementos comunes, pero también se caracterizan por infligirse en su entorno en el que están encuadradas las normas urbanísticas, saltarse las leyes, donde los intereses particulares priman siempre sobre los colectivos. La administración pública municipal, los particulares próximos al poder político son los primeros en saltarse la normativa establecida, que rigen para el resto de los vecinos, sacando provecho nada éticos.
Estas tres plazas están llenas de recuerdos, forman parte de nuestra memoria individual y colectiva, son parte de nuestro patrimonio material e inmaterial. Cuantos herrereños hemos corrido por ellas, cuando momentos de tertulia, cuantos besos robados, cuantas calurosas noches de verano, cuantas semanas santas esperando “ el prendimiento”. Las plazas, los paseítos forman parte de nuestra vida, de nuestros mejores recuerdos, toda actuación urbanística sobre ellas es polémica, no nos puede dejar indiferente., ya que como hemos apuntados estos espacios forman parte de nuestra memoria colectiva.
Las plazas castellanas, los parques, los salones como se le denomina en las agro ciudades del interior andaluz, como es el caso de Osuna, Ecija o Estepa, o “los paseítos” como se conoce popularmente en Herrera, han cumplido siempre una función social. Estos espacios son lugar de encuentro de parejas, donde se iniciaba en el rito del galanteo, de tranquila conversación de los mayores y vecinos, de juego bullicioso de los más pequeños, mentidero de rumores. Son definitiva uno de los espacios públicos más importante de una ciudad, por el hecho de ser públicos, por su dimensión, y también por ser el lugar elegido para la celebración de ciertos acontecimientos, culturales, festivos, religiosos e institucionales más significativos en el calendario anual, reflejando en cierta medida el pulso de nuestros pueblos.
En la terminología de la Unión Europea, y en concreto en la Carta de Leipzig (2007) se denomina a las plazas, (o paseítos en la jerga herrereña), espacios públicos de convivencia, también espacios públicos de alta calidad.
Las plazas se pueden generar a posteriori por un ensanchamiento urbanístico lo que lleva implícito la demolición de algunas viviendas para crear este espacio más amplio de convivencia; pueden ser resultado de la confluencia de la trama urbana donde el viario muere o parte. Otras son resultado de una intervención urbanística concreta y diseñada previamente, se parte de un proyecto arquitectónico y urbanístico en el papel que después se plasma en el espacio.
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