POR MANUEL DELGADO CABEZA
Lectura aproximada de 29 minutos.
A MODO DE PRESENTACIÓN: LAS ETERNAS PREGUNTAS DE ALGUNOS ANDALUCES.
Manuel Delgado Cabeza, catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla, lleva toda la vida tratando de responder una pregunta en apariencia sencilla: ¿cómo es que en una tierra tan abundante en recursos como Andalucía abunda la pobreza?.
Por qué Andalucía, una tierra con abundantes recursos humanos y naturales, donde al parecer “los hombres han contrariado los designios de los dioses”, se encuentra en la cola de todos los datos estadísticos.
El turismo en Andalucía a pesar de representar en torno al 13 % del PIB (Producto Interior Bruto), se ha convertido en una actividad perversa y suicida, que se vuelve en contra de los andaluces, e hipoteca el futuro de las generaciones venideras a la miseria y a la dependencia por su carácter extractivo y depredador de nuestros recursos naturales y humanos.
“Vayase ( de Venecia), señor turista, ..hay en el mundo moderno otras maneras más dignas y eficaces de ganarse la vida (comenta un residente veneciano refiriéndose a los oficios y calidad de vida que genera el turismo). Quédese usted en su casa ( señor turista), nos hará usted un gran favor. ( Manuel Chaves Nogales. Venecia o la superstición del arte. La ruta cumplida.1929)
RESUMEN
En este texto se exponen las consecuencias de la llegada a Andalucía en los años 50 del pasado siglo de un modelo turístico implantado desde fuera que viene a reforzar el carácter previo de la realidad andaluza como sirvienta de los centros hegemónicos del Norte. Un modelo asociado a graves costes sociales y ecológicos que bajo nuevos ropajes recrea viejas formas de explotación, de despojo y de exclusión que profundizan en Andalucía la dependencia económica, la subordinación política y la alienación cultural. Presentándose los mecanismos por los que este modelo turístico profundiza un patrón de dominación que va más allá de lo económico y que conforma relaciones de colonización económica, política y cultural. A partir de aquí, y en sintonía con lo que el mundo necesita, se subraya la urgencia de que se generalice una toma de conciencia que permita pensar y actualizar formas alternativas y modelos de turismo fuera de los circuitos de acumulación de capital; un turismo que forme parte de nuevos espacios organizados colectivamente que en lugar de destruir la vida desde la lógica de la acumulación de capital ponga la vida en el centro desde la lógica de los cuidados.
1. Introducción
A partir de los años 50 del pasado siglo, con el aumento de la capacidad de consumo de las clases medias y trabajadoras en el Norte, el capital encontró en el turismo una nueva frontera para la acumulación. Al calor de lo que se convertiría en turismo de masas, desde los centros económicos europeos algunas zonas litorales del Sur empezaron a ser vistas como espacios que reunían las condiciones para ponerlos al servicio del negocio turístico. Entre ellas, el litoral andaluz. El régimen franquista, interesado en propiciar una apertura política y económica, conectó enseguida con esos intereses del capitalismo internacional, viendo a su vez en el turismo una salida al problema del déficit de la balanza de pagos, que podría ser compensado con las divisas que llegarían. Las élites económicas dentro del Estado encontraban también así una manera de facilitar su vinculación al resto de las economías capitalistas y al mismo tiempo de satisfacer sus necesidades de importación de tecnología y maquinaria para alimentar la expansión y la acumulación en las áreas industriales.
De modo que, una vez más, cuando convino a intereses lejanos y ajenos a Andalucía, con los que conectó una estrecha oligarquía local subalternizada y satelizada por aquellos, la vida y las condiciones para su reproducción se plegaron aquí a esos intereses. En principio en la parte de la costa a la que José Antonio Girón de Velasco, uno de los principales jerarcas del régimen franquista, delimitó geográficamente como La Costa del Sol en un artículo de prensa publicado en 1954 que llevaba ese título. Una costa en la que él tuvo una actividad intensa desde la política y también participando en numerosos y a veces turbios negocios inmobiliario-turísticos en los que nunca apareció como titular.
2. El “descubrimiento” del litoral andaluz como fuente de apropiación de riqueza
Entre los primeros “descubridores” de esta parte del litoral andaluz como fuente de apropiación de riqueza cabe citar a Norberto Goizueta, ingeniero navarro que desde su yate (1) divisó la zona de Guadalmina, entre Marbella y Estepona, donde adquirió un terreno entonces de uso agrícola de 400 hectáreas por 13 céntimos de peseta el metro cuadrado que después transformaría en un gran complejo turístico. De la mano de Norberto Goizueta llegó a Marbella el salmantino Ricardo Soriano y Scholtz, Marqués de Ivanrey, que adquirió dos fincas en el paraje de El Rodeo en las que más tarde se localizaría un complejo hotelero y una urbanización, jugando este promotor un papel fundamental en la explotación inmobiliario-turística del territorio marbellí. A su vez, Ricardo Soriano atrajo a la zona a su tío, Maximiliam Hohenlohe-Langenburg, que durante la segunda guerra mundial había trabajado para el servicio de inteligencia del Tercer Reich en España, habiendo sido también antes un importante colaborador del régimen nazi. Cuando Maximiliam, en 1946, “descubrió” la Costa del Sol adquirió unos terrenos en la zona de Santa Margarita, que luego su hijo Alfonso de Hohenloe-Langenburg, promotor de numerosas urbanizaciones y complejos turísticos y uno de los personajes más poderosos de la Costa del Sol, convertiría en el área del Marbella Club.

En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, Maximiliam Hohenloe facilitó la llegada y la acogida en el litoral andaluz de numerosos refugiados nazis, algunos de ellos destacadas figuras del nazismo huidos de la justicia, que se vieron protegidos por el régimen de Franco. Este cobijo e inmunidad fue posible gracias a un entramado del que formó parte Ricardo Soriano, en torno a cuyo segundo apellido, Scholtz, existió, antes de que él llegara a Marbella, una espesa red de vinculaciones con intereses políticos y empresariales asociados a la Alemania nazi; aunque el epicentro de la trama fue José Antonio Girón de Velasco, que llegó a tener como compañero de negocios a Hans Hoffmann, personaje que tuvo un gran protagonismo en la Legión Cóndor y en la División Azul y que fue miembro destacado de la Gestapo (Portero, 2021).
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