Con Hoffman hizo Girón operaciones como la de la urbanización de la zona de Santa Amalia, en Fuengirola. Unos terrenos que fueron comprados en 1949 muy baratos por la esposa del alemán después de que el alcalde del municipio utilizara con los propietarios, pequeños campesinos, la amenaza de la expropiación. Una vez adquiridas las tierras fueron vendidas por el mismo precio de compra a la esposa de José Antonio Girón. Son terrenos donde se localiza el Castillo de Sohail, considerados de “protección especial” y que fueron urbanizados modificando el Plan General de Urbanismo mediante un Plan Parcial que salió a exposición pública cuando la obra ya estaba terminada. (Jurdao,1979). Uno de los casos de recalificaciones que quebrantan el planeamiento urbanístico en beneficio de los poderosos, que aquí ya proliferaron en el franquismo y que llegó a ser moneda común en las burbujas inmobiliarias que vendrían décadas después.
Años más tarde Hoffmann canalizó fondos a través de la fundación Seidel hacia el partido Alianza Popular de Manuel Fraga, origen del actual Partido Popular; una muestra de que la buena relación con este grupo de nazis acogidos por el franquismo continuó como si nada con la llegada del nuevo régimen con fachada democrática. Ya en 2006, en la Operación Malaya aparece el nombre del hijo de Hans Hoffmann, Juan Germán Hoffmann, considerado como uno de los testaferros del cerebro de la trama Juan Antonio Roca. Juan Germán fue condenado a cinco años de cárcel por un delito de blanqueo de capitales y otro contra la Hacienda Pública, dándose a la fuga y siendo localizado en Alemania, donde el Gobierno no accedió a la petición judicial de extradición.
Los alemanes y otros agentes nazis procedentes del Imperio austrohúngaro fueron no sólo cobijados políticamente en la Costa del Sol, sino apoyados por el régimen de Franco en sus negocios especulativos de compraventa de terrenos y promoción inmobiliario-turística, y tuvieron aquí fácil la ocasión de blanquear dinero, suponiendo su capital una parte muy importante del montante total de la inversión en la zona, de modo que en los años 50 estuvieron entre los principales inversores.
En relación con la burguesía local, cabe reseñar el papel clave en la configuración y expansión del negocio turístico en la Costa del Sol que jugaron los hermanos Bolín Bidwell, malagueños de ascendencia sueca y británica cuyos antepasados se habían dedicado al comercio marítimo, al negocio del cultivo de la caña y a la exportación de vinos dulces. Uno de los hermanos, Luis Antonio, prestó valiosos servicios en el golpe de Estado de 1936 y terminada la guerra fue director general de turismo durante 15 años. Su sobrino, Enrique Bolín, “el inventor de Benalmádena”, se instala en este municipio cuando su padre, importante promotor urbanístico, compra terrenos dentro de este término municipal para construir el complejo turístico de Torrequebrada; fue alcalde en varios períodos desde 1966 a 2007, y miembro de Alianza Popular y del Partido Popular.
Vinculado asimismo a la burguesía local puede citarse el caso de Enrique Van Dulken, hijo de un comerciante llegado de los Países Bajos relacionado con la exportación de productos primarios locales, que fundó en 1962 una compañía de transporte turístico. Como inversor local sobresale también, en Mijas, Leopoldo Werner Bolín, Conde de San Isidro, perteneciente a una saga malagueña que nace con el banquero alemán Leopoldo Werner Wolf. Con las tierras de la familia urbanizó en Mijas casi 800 hectáreas en la Hacienda El Chaparral. También cabe citar el caso del terrateniente y abogado algecireño Salvador Guerrero, que convirtió, como promotor, las 1.300 hectáreas de una explotación agrícola, forestal y ganadera de su propiedad en la urbanización residencial y turística Elviria de Marbella. Como José Luque Manzano, sevillano, también terrateniente que invierte en el negocio turístico construyendo, en terrenos adquiridos en Marbella, el Hotel El Fuerte, inaugurado en 1957, un negocio que dará lugar a una cadena hotelera a la que se hará referencia más adelante.
Venidos de fuera en los años 50 y 60, además de los ya nombrados llegaron a la costa a hacer negocios personajes como José Banús, conocido como “el constructor del régimen”, que había participado, entre otros muchos proyectos, en la construcción del que el régimen franquista denominó “El Valle de los Caídos” y que se hizo con alrededor de 900 hectáreas de terrenos en la franja costera andaluza en los que después se construyeron urbanizaciones como Puerto Banús, Nueva Andalucía o Incosol; o Ignacio Coca, banquero madrileño que junto con José Antonio Girón de Velasco urbanizó la zona de Los Monteros, que pronto se convertiría en punto de encuentro de la élite del franquismo. Coca también financió a través de su banco numerosas promociones turísticas como la del Hotel Carihuela y otras. Cabe citar también entre los promotores a Emilio Jiménez Casquet, alto mando del ejército de Franco al que se pueden atribuir varias urbanizaciones, entre ellas Torreblanca del Sol, en Fuengirola; Fermín Aguirre Arocena, empresario vasco promotor de varios complejos turísticos en Benalmádena; Angel Carazo, burgalés, constructor y promotor de numerosos proyectos inmobiliario-turísticos en varios municipios del litoral andaluz, entre ellos los complejos Alhoa; José Meliá, valenciano, fundador en 1947 de Viajes Meliá, que promovió varios proyectos hoteleros en la costa andaluza, entre ellos el Hotel Don Pepe, localizado en Marbella; o Gabriel Escarrer Juliá, mallorquín, propietario del entonces Grupo Sol.
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