CRÓNICAS DE LA PANDEMIA DEL CORONAVIRUS DEL AÑO 2020. I PARTE. 1ª Entrega. Por Carlos Parejo Delgado.

PRIMERA PARTE .EL COFINAMIENTO. 1ª Entrega.

En estos dias os traemos como primicia en este portal  ” Crónicas de la Pandemia del Conoravirus del año 2020″. Los articulos han sido escritos en estos dias de cofinamiento por el geógrafo y escritor Carlos Pajero Delgado. Carlos entre sus muchos trabajos publicados ,algunos de ellos imprescindibles como “El medio rural en Amdalucía (1996); tiene una serie de libros sobre geografia y sociologia urbana como “Historia de la calle Castilla: Barrio de Triana “(2017);Hisrorias de la calle Alfareria (2019)  y la muy recomendable  ” El casco historico de la Sevilla del siglo XXI” (2008).Cuando nos vayamos adentrando poco a poco en los distintos articulos Carlos nos sorprendera  con su pluma agil, fresca, burlona y satirisca.Dando una vision cotidiana de esta etapa que hemos y estamos viviendo. Espero que lo disfruteis y sirva de parentesis tras el coñazo que os dado con primera parte de las entregas del Mercado Laboral del sector agrario en la comarca de Estepa-Osuna.

 

(1)

Andábamos diariamente preocupados con los virus maliciosos que invadían nuestros ordenadores personales. ¡Qué plaga tan molesta¡¡Quién los genera y de dónde vienen¡… Y en esto llegó al mundo real, que no virtual, la pandemia del coronavirus.

La moda china de comer carne de exóticos animales salvajes, en mercados sin controles sanitarios, fue la chispa que encendió la mecha. Pero la pólvora para que se propagase a tan gran velocidad ha sido la globalización de las comunicaciones y la costumbre contemporánea de viajar a todas partes para llenar de sentido a nuestra existencia con cosas nuevas.

Cualquier gran ciudad europea con aeropuerto internacional y millones o miles de turistas anuales ha sido el epicentro de los contagios en cada país. ¡Y los de Huelva se quejaban de qué no tenían aeropuerto internacional, ni turistas en invierno¡ ¡Pues vaya suerte que han tenido¡

(2)

Se ha abierto un agujero negro en la historia de la civilización humana, que nos retorna a los “felices 20” del siglo pasado.

Los transeúntes se han vuelto dueños de las calles y sus aceras, con los pocos vehículos que transitan. Vuelve a estar prohibido que las parejas vayan de la mano, se acaricien o se besen en público. Los gatos se desperezan al sol sin ningún peligro.

La gente pasa ahora, de nuevo, grandes ratos en las azoteas o asomada a los balcones de sus viviendas. Los que compraron modernos pisos minimalistas se han de conformar con mirar a través de las ventanas, con los rostros pegados a sus cristales.

Pasear a los perros sin prisa alguna, con el cordón umbilical de las correas, es la principal ocupación de tantos y tantos seres humanos cuando salen a la calle.

(3)

Los suizos fueron el primer país europeo en ordenarlo todo, incluso las esperas en las tiendas. Y hoy he experimentado la ansiedad que produce una cola de espera en el supermercado. Era una fila única, india pero más bien torcida haciendo eses, que se perdía en lontananza. Los clientes que llevaban más de diez minutos esperando se mordían las uñas de impaciencia o hablaban por el móvil. 

Lo malo de España es la picaresca, el: “guárdeme usted el turno que…”. Una anciana aludió que le pesaban las piernas y tenía problemas de circulación. Y se sentó en un lejano banco público. Un “pasotilla” se justificó con que tenía que ir al Cajeo Automático y enseguidita venía.

En esto llegó un maduro hombre alemán. Cuando le dijeron que había esas dos personas delante suya, comenzó a discutir con el guardián de colas del Supermercado. “Yo no ver. Dice usted seres invisibles”. Le explicó que aquí en el rincón Sur de Europa se guardaban turnos en las colas. El protestó: “Si no estar aquí, no existir para mí, yo ser el siguiente”.

En tanto, una mujer ilustrada opinó que hacían falta “dispensadores de turno” con un numerito, como cuando vas a Hacienda o a la ITV del vehículo. Un joven terció: “Que no te entre la paranoia, éste es un buen momento para estar a solas ordenando tus pensamientos, o una oportunidad para cantar en tu cabeza tu canción favorita

Carlos Parejo Delgado.

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