URBANISMO, CALIDAD DE VIDA Y DESARROLLO LOCAL.
Los municipios de la comarca de Estepa y Osuna, igual que el resto de municipios olivareros del interior andaluz, se encuentran en un proceso de pérdida de población y envejecimiento de la misma.
En algunos municipios, como es el caso de Villanueva de San Juan, la población mayor de 65 años representa ya el 24,4% de la población total.(https://www.ortizbenjumea.com/en-la-frontera-de-la-espana-vaciada-2o-parte/5/).
Ante esta situación, uno de los objetivos dentro de una estrategia de desarrollo local a medio y largo plazo debería ser no sólo fijar la población local, sino también conseguir el retorno de los “jóvenes trabajadores del saber”, que abandonaron en su día la comarca.
Pero también, atraer a los emprendedores “neorurales“, que huyen de la gran urbe en busca de espacios más saludables, y con supuesta mayor calidad de vida.
¿Pero, seremos capaces desde el medio rural de dar respuesta a estas necesidades?
ENTORNO AGRADABLE Y EMPREDIEMIENTO.
Hay una relación estrecha entre los entornos urbanos agradable, su capacidad de atraer población, y el emprendimiento. Los espacios urbanos degradados ni atraen población, ni favorecen el emprendimiento. El caos solo genera huida, deseos de abandonar un territorio.
Crear un entorno paisajísticamente agradable tanto exterior como en el interior de los cascos urbanos, además de dotarse de servicios de proximidad, son tareas irrenunciables para la supervivencia de nuestros municipios.
El paisaje de interior, resultado de un buen planeamiento urbanístico, es reflejo de calidad de vida, y de una buena gestión de las administraciones locales.
Una trama urbana caótica, paseando por nuestras calles con sobresaltos, e intervenciones de mal gusto, confirman la dejadez por parte de los gestores. “En definitiva la falta de preocupación por lo público”.
“Cuando en una comunidad los intereses privados se imponen a los públicos, y esto se convierte en la normalidad, los representantes locales se deslegitiman como tales. Pero solo una sociedad consciente, formada, sensibilizada con participación activa, se plantea cuestionar el poder de los malos gestores de lo público” .
PAISAJE INTERIOR, UN TEMA ESCASAMENTE ABORDADO.
El paisaje interior dentro de los cascos urbanos es un tema escasamente abordado. Existe una escasa literatura científica, a los sumo con planteamientos muy teóricos, referidos a grandes ciudades como Barcelona o Madrid. y más en concreto a la gestión de los espacios públicos abiertos.
Cuando se habla de Paisaje Natural, se pretende proteger los paisajes emblemáticos de una comunidad (Doñana, El Torcal), pero se ignora paisajes con un alto valor sentimental para los habitantes de una comarca.
Lo mismo sucede cuando se habla de paisaje tanto exterior como interior de los municipios andaluces. A nadie le preocupa lo que sucede en esos municipios perdidos del interior andaluz.
“Si son escasos los desarrollos políticos, normativos y planificadores relativos al paisaje en general, mucho menos frecuentes son los dedicados a los paisajes urbanos. En este último aspecto, la experiencia europea y española coincide al vincularse claramente a los sectores más valiosos de las ciudades históricas y monumentales, generalmente como un concepto que acompaña al planeamiento urbanístico especial de protección”.( F.Zoido Naranjo).
Como señalan también los geógrafos C. Venegas Morenos y J. Rodríguez Rodríguez en Paisaje y Planeamiento Urbanístico (Centro de Estudios Paisaje y Territorio):
“La determinación de objetivos operativos para el suelo urbano y urbanizable, así como la definición de los elementos y criterios para llevar a cabo el tratamiento del paisaje urbano interior, se encuentran en un estadio conceptual y metodológico menos desarrollado que las anteriores aproximaciones a los recursos visuales locales”.
.¿ QUE ES PAISAJE URBANO DE INTERIOR?
Como señala el profesor F. Zoido Naranjo: “Cuando hablamos de paisaje urbano se trata de comprender cómo se capta, se aprecia y se explica el espacio geográfico en el que se habita. Es la visión próxima y a pie de calle”.
Cuando nos referimos a paisaje urbano de interior no nos estamos refiriendo solo a su condición formal o escénica, sino también a sus aspectos ecológicos, ambientales y funcionales ( F.Zoido).
La escena urbana o paisaje urbano interior tendrá calidad o carecerá de ella. “Una vista amplia produce un estado emotivo de deleite… Un panorama bien organizado parece constituir un elemento fundamental del goce de la ciudad” (Kevin Lynch, citado por F.Z.N.).
El entorno, la trama urbana, la escena urbana que se percibe es lo que consideramos PAISAJE Urbano de Interior. Considerando la escena urbana interior como el espacio vivo y vivido, lo que nos ayuda a comprender su dimensión paisajística.
EL PAISAJE URBANO COMO ACUMULADOR HISTORICO.
El paisaje urbano de interior es un acumulador histórico, la memoria silenciosa, que como mudo testigo señala las cicatrices, los despropósitos, el mal gusto, o la belleza de un rincón de nuestra ciudad. Son las huellas dejadas por las distintas intervenciones públicas o privadas.
“LA CIUDAD QUE PERCIBIMOS: LA IMAGEN DE LA CIUDAD”.
Existe entre los ciudadanos, geógrafos y entre los proyectistas de la ciudad una creciente sensibilidad para interpretar valorar las intervenciones y los resultados sobre el espacio urbano en términos del paisaje resultante.
Por tanto, todo paisaje urbano de interior, como todo paisaje, contiene un aspecto objetivo, y otro subjetivo. La combinación del espacio geográfico en sí mismo, y lo que percibimos da como resultado el paisaje.
El resultado va a condicionar “la imagen de la ciudad” que observamos, el recuerdo que tenemos. Una serie de aspectos funcionales, de orden, de equilibrio, de confort de calidad de vida, y de carácter cultural. Todos estos aspectos nos van a condicionar en el deambular por la trama urbana. Un deambular que puede ser agradable, tranquilizante o lleno de sobresaltos estéticos.
Tenemos que centrarnos en un marco geográfico concreto, en la cultura urbana en la que se disfruta y se vive la calle, transitando a pie. Pero la aparición de construcciones, detalles en el mobiliario urbano, o aspectos negativos, pueden dar origen a sinsabores y disonancias paisajísticas.
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