SIMPLEMENTE UNOS DETALLES.¿Qué ciudad queremos?, ¿ Qué ciudad tenemos?
Recordemos que el paisaje urbano interior como tal es un recurso compartido, que debe de ser bien gestionado.La participación ciudadana debe de ser activa en el proceso de diseño, y ejecución nuestra ciudad.
“Pero no olvidemos, son las administraciones locales, las que deben de defender el paisaje urbano y el cumplimiento de la normativa urbanística existente. No los ciudadanos”.
PLACAS FOTOVOLTAICAS O PLATILLOS VOLANTES.
La proliferación de placas fotovoltaicas, y otros elementos extraños, que se levantan sobre los tejados modifican el paisaje urbano, que observamos.
La permisividad existente en la aplicación urbanística en temas relacionados con la edificabilidad, estética de las fachadas, deja vía libre en la instalación de dichas placas, en la que no existe una normativa específica clara.
La creatividad para abrazar y captar los rayos solares no tiene límite, ni imaginación, sin pensar que el vecino también tiene el mismo derecho. Se interviene ahora, o la política de “dejar hacer”, puede generar conflictos vecinales.
No existe una normativa específica sobre este tema en muchos municipios, no todos los ciudadanos e instaladores tienen la misma sensibilidad.Cuando la sensibilidad, como se pone de manifiesto en estas fotografías, es escasa en algunos casos,es a la administración local la que le corresponde legislar e intervenir.
La permisividad a la que nos tiene acostumbrados algunas administraciones en temas urbanísticos, nos puede llevar a convertir la ciudad en un gran aeropuerto de platillos volantes. Siempre hay alternativas respetuosas, sin alterar el paisaje existente.
LOS RASCACIELOS QUE NOS HAN COLADO.
El aprovechar y rentabilizar económicamente al máximo el espacio disponible ha sido siempre un objetivo del promotor urbanístico o propietario, la administración local tiene que jugar un papel importante defendiendo la normativa, y el interés común.
Permitir ciertas actuaciones suponen crean un precedente y un agravio comparativo, desencadenando el caos urbanístico. ¿ Quién ponen los límites?
Un favor a un promotor permitiendo alturas no regladas, supone enterrar a los vecinos colindantes a la umbría y humedad permanente. Estos vecinos no cononceran nunca lo que es un rayo de sol en sus patios. Un favor siempre es un agravio y perjudica al más débil.
LA MODERNIDAD MAL ENTENDIDA.
Me comentaba un arquitecto, profesor de universidad , y varias veces galardonado: “con la excusa de la modernidad, las administraciones de los pueblos pequeños nos permite experimentar, y hacer intervenciones que un cliente particular o mi mujer no me hubiera permitido hacer en mi casa”.
Nuestros municipios están jalonados de verdaderos mamotretos promovidos por la administración local. Un diseño basado en la modernidad, que en muchos casos difícilmente cumplen la función para la que fueron levantados.
¿ Se ha hecho auténticas barbaridades y pegotes, o hemos apostado por la modernidad,y la funcionalidad? Intervenciones autónomas, sin relación con el entorno, aunque dentro de la regulación urbanística suponemos (¿?),pero modificando el paisaje precedente.
LAS SUPERFICIES DURAS.
Este es un tema ampliamente tratado en otro artículo de este portal:
Como desarrollamos en el aterior artículo hay dos concepciones distintas: las plazas duras autenticos solarium, inhospitas, y las plazas donde predomina la vegetación, son estos espacios de convivencia donde predomina la umbria,el frescor, y la belleza.
La sustitución del albero en nuestro parques y jardines por losetas de diseño, y la mínima expresión de superficie ajardinadas, que no alcanza el 25% de la superficie recomendada, convierten a estos espacios de convivencia, en espacios inhóspitos.
Hay otros elementos añadidos, como colocar “pavimento de interior” en calles peatonales, donde la seguridad vial no está garantizada. Son las llamadas calles “matajubilados”.
Algunos consideran la vegetación como un aplique de quita y pon instalando macetones, cuando lo natural es plantar los arbustos y flores en el suelo. En estas latitudes áridas, la vida de plantas en maceta callejera suele arrastrarse exangüe y agonizante.
Otros creen expiar el pecado de arrasar en la periferia árboles venerables con podas salvajes, podando naranjos estilo “chupachú” , reecreando un paisaje waltdisney, y plantando plantas de ofertas de vivero: naturaleza tipificada.
Todas estas actuaciones, ajenas a la lógica, a la naturaleza, convierten a nuestros espacios libres, en zona con temperaturas insoportables tanto en verano como en invierno.
LAS OTRAS MIRADAS.
A veces, los árboles, nos impiden ver el bosque. No hay mejor examen para valorar el paisaje interior de una ciudad, que situarse en un punto concreto y girar simplemente la cabeza. La cuenca visual, la mirada larga nos está diciendo que algo no encaja en el paisaje interior del municipio. Aparecen volúmenes que chocan, que desentonan.
Una simple mirada genera un estado emotivo de deleite, nos hace gozar de la ciudad, refuerzan la identidad de la ciudad.Otras miradas nos producen sobresaltos, sinsabores,disonancias, caos, desorden, desesperación por la imagen de ciudad, que queremos proyectar.
En la próxima entrega abordaremos los instrumentos existentes, que no se aplican, para preservar el paisaje interior de nuestros municipios.
Herrera,10 junio 2021
Ramón Ortiz Benjumea, geógrafo, master en desarrollo local, y comarcano.

























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