Por María Jesús Reina Fernández

A MODO DE PRESENTACIÓN

Recuperamos un artículo firmado por María Jesús Reina, publicado en la Revista de Feria de Pedrera del 2024, son los recuerdos, las añoranzas , la experiencia de una mujer trabajadora luchadora y, una cooperativista comprometida, que por diversos motivos dejo su pueblo hace algo más de 27 años.

El cooperativismo ha tenido un importante papel en el medio rural andaluz,a partir de la segunda mitad del s.XX. Fue siempre una respuesta de los jornaleros del campo y de la construcción ante el paro endémico andaluz, que reaccionan ante una gran crisis, que empeora las condiciones laborales, como sucedió en 1975, fue también un posicionamiento de la mujer rural andaluza, que no se resigna a ser simple ama de casa. Un intento desesperado de aferrarse a su tierra a sus raíces, negándose a emigrar, un éxodo rural , que dejo vacíos a muchos municipios,algunos de los cuales llegaron a perder entre 1960-1975 el 40% de su población.

El cooperativismo rural andaluz no fue un fenómeno homogéneo, ni en sus origen, ni en su cronología.

Las cooperativas aceiteras surgen en su mayoría a partir de 1959, en los inicios del Plan de Estabilización, la rentabilidad del agro andaluz se ha basado secularmente en los bajos salarios, la emigración supuso escasez de mano de obra, y mejoras salariares. Estas cooperativas, fueron promovidas por antiguos dueños de molinos, y medianos y grandes propietarios, que necesitaban llevar a cabo grandes inversiones y concentran la producción, para obtener mayor rentabilidad, para lo cual necesitaban la producción de los pequeños agricultores, pero sin dejar de tutelar y controlar estas cooperativas.

Las cooperativas de construcción surgen tras la crisis del petróleo del 1973, coincidiendo con el regresos de algunos emigrantes que retornan a sus tierra aportando experiencia adquirida como yeseros, ferrallista, fontanero, pulidor, alicatador . El despido masivo en el sector, formado mayoritariamente por pequeñas empresas con trabajadores sin regularizar, y sin derecho a cobrar el desempleo , da origen a la aparición de estas cooperativas. Podéis consultar UNA MIRADA AL PASADO : LAS COOPERATIVAS DE LA CONSTRUCCIÓN EN ESTEPA:1992, un trabajo de Isabel Campos Martínez, que publicamos en este portal en noviembre de 2021. La crisis de 1992, y la Gran Recesión de 2008, supone la casi total desaparición del sector cooperativismo, hoy solo sobreviven algunas de forma lánguida a la espera de la jubilación de la segunda generación de cooperativistas.

Las cooperativas de confección aparecen a finales de la década de los sesenta del s.XX, algunas vinculadas a los movimientos de curas jornaleros, otras, la mayoría promovidas indirectamente por empresas de la confección , que externalizan su producción, si pésimas eran las condiciones laborales en el centro de producción, la cooperativas acentúan la precariedad y las condiciones laborales en toda su dimensión tanto de las trabajadoras de la fabricas como de las trabajadoras cooperativistas. Las ” fabricas ” de Loja, Priego de Córdoba, Herrera, Montilla, Alcalá de Guadaíra y otros puntos andaluces, incrementan sus cuotas de mercado, a costas de los centros productivos catalanes y valencianos, por los bajos salarios. Estas empresas de la confección maximizan rentabilidad a costa de las condiciones laborales de sus trabajadoras y de la condiciones impuestas a las cooperativas.

Os dejamos con el artículo de María Jesús Reina.

EL COOPERATIVISMO DE PEDRERA EN EL RECUERDO

Para hablar de cooperativismo en Pedrera nos tenemos que retrotraer a los años cincuenta, cuando un mediano agricultor llamado Manuel Fernández Guerrero, viendo como la plusvalía de su aceituna se la llevaban los dueños de los molinos de aceite particulares, tiene la gran idea de unir a los pequeños y medianos agricultores y poner en marcho un proyecto difícil, que terminó siendo lo que hoy es la Cooperativa Olivarera de Pedrera de la que se sintió muy orgulloso.

Posteriormente en Pedrera se crearon más cooperativas con bastante diferencia en el tiempo con respecto a la primera; dos cooperativas de viviendas, una de carpintería y estructuras metálicas, otra de aceituna de mesa, una ladrillera, en la que la mayoría de sus componentes eran trabajadores que fueron emigrantes en Alemania, dos de construcción de las cuales una de ellas fabricaba bovedillas.

LA COOPERATIVA DE LA CONFECCIÓN EN PEDRERA

Pero para mí, la cooperativa más emblemática que se ha creado en Pedrera fue una de confección textil.

A finales de los años sesenta, todavía en plena Dictadura, un grupo de mujeres jóvenes de entre dieciocho y veinte años, cuyas únicas posibilidades de trabajar eran la recolección de aceitunas en el invierno, coser con un sastre o modista en verano, o “coger la maleta” e irse a trabajar a la hostelería.

Hay que tener en cuenta, que esa generación de mujeres desgraciadamente no tuvimos la más mínima oportunidad de estudiar, ni carrera ni oficio, ni nada de nada, como lo tienen afortunadamente las y los jóvenes de hoy día y no se les debe olvidar nunca, que si hoy las y los jóvenes, hijas e hijos de trabajadoras y trabajadores, tienen esa oportunidad es gracias a las luchas de mi generación y de generación anteriores.

Pues ese grupo de jovencitas con mucha ilusión y sin ningún medio, decidimos montar la Cooperativa de Confección Textil como una salida laboral.

No fue un proceso fácil, por una parte, a nivel burocrático tuvimos muchos problemas y eso que contamos con el apoyo a todos los niveles de Enrique Priego, nuestro cura párroco. Hay que matizar que a la dictadura no le gustaba que los trabajadores, en este caso trabajadoras, se unieran ni siquiera para buscarse su propio trabajo.

También estaba la otra parte de la dificultad del proceso, que era dónde montaríamos la cooperativa, cómo compraríamos la maquinaria, etc. El local nos lo cedió Ignacio Estudillo de forma totalmente desinteresad y a que yo estaré eternamente agradecida. Dicho local no estaba acondicionado para la actividad de la cooperativa y por consiguiente necesitábamos dinero para poder acondicionarlo.

Nos pusimos manos a la obra e hicimos casi de todo para recaudar dinero, montamos un chozo en la Velá de San Antonio, recogíamos cartones por las tiendas, al finalizar lo llevábamos al pueblo de la Roda de Andalucía y allí lo vendíamos. Tenemos que agradecer a Vega que nunca nos cobró los portes. Hacíamos bolsos de artesanía y demás complementos y los vendíamos en la costa y algunas actividades más para recaudar dinero.

Para adecuar el local contamos con la ayuda de prácticamente todos los albañiles del pueblo, que trabajando los fines de semana sin cobrarnos nos dejaron el local precioso.

Cuando llegó la hora de la compra de maquinaria, ahí no tuvimos ayuda ninguna, lo tuvimos que financiar y pagar poco a poco.

Una vez que la cooperativa estuvo montada totalmente, la satisfacción que nos produjo a todas fue inmensa, no se puede explicar con palabras, pero ahora nos quedaba otro gran reto, conseguir trabajo.

El trabajo consistía en que una fábrica de confección nos diera prendas cortadas y nosotras tendríamos que confeccionarlas. Esto en principio nos parecía muy difícil, que una empresa confeccionista confiara en nosotras, un grupo de mujeres muy jóvenes.Pero ocurrió casi un milagro, pues una mujer confeccionista llamada Concha de Alba confío en nosotras. Tuvo que ser una mujer, que dicho sea de paso, en aquel tiempo había poquísimas.

La cooperativa se puso en marcha y empezó a dar sus primeros pasos con sus pros y sus contras, como cualquiera en sus inicios y partiendo de cero. Siguió su trayectoria durante bastantes años y más adelante llegó a tener local propio.

Como empresa no fue muy rentable, como no lo fue casi ninguna de las muchas que había por aquellos entonces, ya que las y los confeccionistas pagaban muy mal y se aprovechaban de que éramos muchas y no  podíamos decir que NO a un trabajo por el precio, porque si no, lo hacían otras empresas y porque a fin y al cabo todos los confeccionistas pagaban igual de mal.

LA MIGRACIÓN DEL SECTOR A PAÍSES CON PEORES CONDICIONES LABORALES

Llegó un momento en el que tuvimos que cerrar como cerraron todas, ya que los y las confeccionistas se llevaron el trabajo a otros países donde pagaban menos aún que aquí. Durante sus años de funcionamiento, como he mencionado antes, económicamente no era muy rentable, pues no se ganaban buenos sueldos, pero SÍ aportó muchos valores que no se compran con dinero.

UNA ESCUELA DE APRENDIZAJE

Fue una escuela de aprendizaje para todas las jovencitas que pasaron por allí, aprendizaje en el más amplio sentido de la palabra. Para muchas de ellas fue su primer trabajo y para otras fue el primero donde se sentían partícipes de lo bueno y lo malo que allí pasaba. Sabían que su trabajo dependía única y exclusivamente de su responsabilidad, teniendo en cuenta el lugar que cada una ocupaba en el organigrama de la empresa.

Termino como empecé, diciendo que la Cooperativa de Trabajadoras de Pedrera, ha sido por muchos motivos la más emblemática de Pedrera. Porque la fundamos mujeres jóvenes, cuando aún estábamos en la dictadura, porque tuvimos el coraje y la valentía de tener el sueño de crear nuestro puesto de trabajo, por creer que lo podíamos conseguir y luchar y trabajar por conseguirlo.

María Jesús Reina Fernández

SOBRE LA AUTORA

Me llamo María Jesús Reina Fernández, nací en abril del año de 1953. Mi pasión por las cooperativas lo herede de mi abuelo, él me lo inculco. Posteriormente con el tiempo hice de esa pasión mi profesión. Trabajé bastante tiempo en la cooperativa de confección textil, que fundamos mi grupo de amigas y compañeras y yo. Trabaje bastante años en esa cooperativa , hasta que tuvimos que cerrarla por falta de trabajo, como paso a todas las que tenían esta actividad. Mi vida laboral siguió ligada al cooperativismo y la economía social en general.

Trabaje en la Federación de Cooperativas y en las Sociedades Laborales hasta mi jubilación, donde me dedique a la promoción de esta forma jurídica de empresas.Trabaje en la Federación de Cooperativas y en las Sociedades Laborales hasta mi jubilación, donde me dedique a la promoción de esta forma jurídica de empresas.

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