EL IBI, UN DATO A TOMAR CON CAUTELA
Otra fuente, que nos puede ayudar a entender la ocupación y gestión del territorio ,con las limitaciones oportunas, son fuentes distintas y criterios diferentes, es la evolución del IBI, y en concreto entre 1990-2023. Datos que hay que tomar con la debida prudencia, no existe una coincidencia total entre recibo de IBI y vivienda, pero que nos pueden apuntar una tendencia y comportamiento.
En este periodo el número de recibo se ha incrementado en un 115%, pasando de 94.775 recibos a 203.864, hay que resaltar que es un incremento muy similar al conjunto de la provincia y de Andalucía, con un crecimiento de 119% y 126% respectivamente.
Los municipios que según el Censo de Viviendas tienen una mayor disponibilidad de vivienda coinciden los municipios que según el IBI existen un mayor número de recibos que habitantes: Algarrobo, Nerja y Torrox. En estos municipios costeros el número total de recibos supera al de habitantes empadronados, hay un comportamiento distinto entre estos municipios y los del interior, salvo en Alcaucín, Figiliana y Salares.
ALGUNAS CONCLUSIONES
LA ESPECIALIZACIÓN TURÍSTICA y SU REPERCUSIÓN EN EL POBLAMIENTO
Hoy día en el litoral totalmente urbanizado donde a escasos cien metros de la línea de costa se levantan una auténtica muralla china, bloques de edificaciones de hasta once plantas de hormigón. Son los nuevos castillos que han cambiado el paisaje, e impide que los efectos amortiguadores del mar penetren con facilidad al interior. Dichos edificios, la trama urbana asfaltada, acerado, las máquinas de aire acondicionado a pleno rendimiento, los paseos marítimos plagados de restaurantes crean “islas de calor”.

La población se ha desplazado del interior a la costa en estas últimas siete décadas, al ritmo que ha impuesto la apuesta por la mal llamada “industria del turismo”, todo un eufemismo. El turismo como milagro al rescate de los campos y campesinos de la Andalucía mediterránea.
Nos encontramos por tanto con un espacio devorado al ser destino turístico, donde sobre todo proliferan las segundas residencias, y viviendas vacías temporalmente, que son ocupadas en un corto periodo de tiempo, bien por los propietarios o entrar en el circuito de la vivienda turística posiblemente no reglada.
Esto supone un sistema urbano complejo, difícil de gestionar, que se extiende por el litoral sin apenas espacios libres, totalmente urbanizado, y numerosas manchas blancas de chalet aislados que colonizan las laderas y coronan las cumbres de las zonas montañosas.
En referencia al crecimiento del parque de viviendas entre los municipios costeros nos encontramos un comportamiento distinto relacionado quizás con destinos turístico más dinámico, con posibilidad física de “crecer”, y otros destinos menos dinámicos, o ya saturados por diversos motivos: tener menor línea de playa o/y el tamaño de superficie del término municipal, han agotado el suelo disponible, o resultado de distintas políticas urbanísticas municipales.
EL TOC DE LAS CIUDADES FANTASMAS O EL ESPEJISMO DEL URBANISMO
Nos encontramos con núcleos de población o ciudades fantasmas. Todo un espejismo donde en la estación veraniega las numerosas viviendas vacías o secundarias son temporalmente ocupadas, duplicando o triplicando la población empadronada.
Esto genera por un lado una importante fuente de ingresos para las administraciones locales mediante tasas e impuestos, pero también una sobredimensión de los servicios mínimos, un incremento de residuos sólidos, orgánicos, que es necesario tratar y, sobre todo un incremento no controlado y nada solidario de agua potable, un recurso escaso en la comarca. El veraneante está de paso, es el propietario de una segunda residencia que usa temporalmente, tiene un comportamiento distinto en la gestión del agua potable, la cautela en el consumo en su ciudad de residencia, se convierte en alegre consumo.
La disponibilidad de agua es un elemento limitante, que nunca ha sido valorado adecuadamente, ni incluido como gasto asumido en la cuenta de resultados.
Hay un dato sociológicamente interesante, los propietarios ingleses y alemanes abandonan temporalmente como las aves migratorias el litoral en verano para regresar en invierno, y se ha producido también por parte de este colectivo de población extranjera un desplazamiento definitivo del litoral a la sierra, priorizarando su privacidad y aislamiento ante la presencia masiva de la población nacional.
El desarrollo del turismo en la Axarquía, algo más tardío, que el de la Costa del Sol primitiva, occidental o malagueña, reproduce el mismo modelo con un importante impacto en el uso del territorio, en los aspectos demográficos, medioamientales, en el uso de los recursos naturales como el agua, fertilidad del suelo, o en el paisaje, entre otros aspectos.
FALTA DE COHESIÓN SOCIAL, VINCULO COMUNITARIO, PÉRDIDA DEL SENTIDO DE PERTENENCIA.
En un artículo del El País publicado el 03.08.25 por Pablo Sempere y Yolanda Clemente “Los municipios fantasma de la costa española: la mitad de las casas están vacías la mayoría del año”, señala los siguientes aspectos, que nos puede ayudar a entender el comportamiento de la AXARQUÍA,saque estimado lector sus propias conclusiones :
La invasión de turistas supone la proliferación de fiestas, festivales, eventos que se suceden y se concentran en estas fechas promovidas las administraciones locales, y empresariados para retener y entretener a los turistas y visitantes. El “todo por el turismo” genera externalidades negativas, mas cuando muchos de estos actos se desarrollan en espacios no adecuados como en el litoral, dejando una lamentable imagen de basura acumulada, deteriorando estos espacios, sin considerar que algunos de estos actos se desarrollan muy próximos a zonas de dunas relictus protegidas.
Esto genera una contradicción entre quienes residen todo el año y quienes lo hacen de manera eventual, principalmente en verano. El vínculo comunitario prácticamente no existe. “Está completamente despersonificada la relación”, señala Iván Auciello, investigador en Economía en la CY Paris Cergy Université y fellow de Future Policy Lab, quien añade que la llegada estacional masiva, “además de tener externalidades negativas como los ruidos o las fiestas”, tiende a romper la cohesión barrial.
La población local residente se encuentra desplazada y en minoría frente a la llegada masiva de veraneantes, y propietarios que ocupan su segunda vivienda. Hay un conflicto de intereses,los nativos desaparecen, no son visibles y se encuentran en minoría.
El impacto se multiplica allí donde la mayoría de inmuebles está dedicada a usos distintos al residencial. El carácter intermitente de la ocupación contribuye a generar entornos fragmentados, sin tejido vecinal estable ni dinámicas comunitarias. En este contexto, añade Auciello, el espacio residencial se convierte en un producto de consumo temporal más que en un lugar para vivir, lo que agudiza los conflictos cotidianos y limita el arraigo de quienes sí habitan estos lugares.
Servicios como la recogida de residuos, el transporte o la atención sanitaria suelen estar determinados por la población fija. “Cuando esta se desajusta, la ciudad no da abasto”, prosigue. A ello se le suma la tensión residencial: “Los precios inmobiliarios y la demanda turística expulsan a muchos habitantes de las partes mejor dotadas de la localidad”.

En el litoral malagueño en estos últimos años acceder a la atención sanitaria por parte de los veraneantes desplazados se encuentra bloqueada,todo son obstáculos, los recortes sanitarios también afectan a la mal llamada industria turística, la falta de médicos se agudiza, y se utiliza como excusa, cuando es resultado de una planificada gestión, dejando morir la sanidad pública.
La saturación puede ocasionar molestias en servicios como la retirada de basura o el transporte público, pero se convierte en un riesgo en otros como el sanitario. Joana Melero, cardióloga en el Hospital General de Castellón, explica que en su equipo pasan de ser cuatro especialistas a tres durante las vacaciones, justo cuando la población en la provincia se dispara. A veces, prosigue, los miles de personas que van a Peñíscola o Benicàssim “tristemente infartan y son derivadas aquí”, por lo que “la presión asistencial es enorme”.
Torrox-Costa 4 de agosto de 2025
Ramón Ortiz Benjumea
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