Juan Benjumea Fernández.

La tercera persona que tomo el relevo del negocio familiar, fue Juan Benjumea Fernández (1919-/01.01.2002), al que ponían de mal humor, cuando lo llamaban “Grillo”, o grafiteaban la pared con este mote. Estudio  el Bachiller Superior interno en el Aguilar y Eslava de Cabra, con brillantes notas. El preuniversitario y la Guerra Civil quizás truncaron un futuro prometedor como docente, y le impidió  cursar una carrera universitaria. Fue quizás uno de tantos herrereños como Manolillo Arjona, que cursaron el Bachiller Superior, y los acontecimientos lo ataron a un mostrador.

Según comentan los que los conocieron más íntimamente considero que  llevar el negocio familiar “fue un castigo, que no se merecia”.  Fue el novio y pretendiente eterno de Fernandita Domínguez, de Doña Carmen Ballesteros, y de otras tantas. Un polletón o solterón como se calificaban con la maldad de la época a los que optaron por la soltería, como forma de vida, y algo muy común en la rama familiar. Fue sobre todo un empedernido devorador de libros, secretario personal de su amigo Manolo Moreno, y eterno secretario de los Apóstoles, junto su amigo Manolo Muñoz. Quizás solo fue feliz cuando apoyo  y se dedicó con toda su alma al Herrera C.F, y al futbol modesto de la comarca.

La cuarta generacion, creo que todos las conoceis, con sus claroscuros, sus luces y sus sombras.

En definitiva cuatro generaciones, cuatro mujeres.

La vida de este pequeño comercio rural no se entendería, sin las cuatros mujeres que han estado vinculadas a él, han sido el alma y vida de este comercio.

Ana Cáceres la fundadoras; Carmen Fernández al contraer matrimonio con José llevo inicialmente la contabilidad del negocio; Josefa Núñez, la sobrina fiel, el paño de lágrimas familiar; y Mary  Cosano, que supotraer aires nuevos,…