TRAYECTORIA VITAL.
Fue en sus orígenes un taller de reparación y elaboración de calzado. Llego a tener en su momento 14 empleados, compaginado hasta 1984 la elaboración artesanal y la reparación con la venta de calzado de producción industrial.

Antonio Benjumea Caceres, Josefa Núñez Benjumea, ( sobrina de José Benjumea)“aparadora”, junto con Manuel Benjumea Gallardo en el “banquillo” y Manuel Haro Muñoz “encargado del corte y los moldes” fueron los últimos empleados del taller . “ Los últimos de filipinas.
La aparicion del calzado en serie procedente de Elche, hacia inviable un taller artesanal . Por lo cual a mediados de los sesenta del siglo pasado, el taller, se vio obligado a reducir los trabajdores de forma drastica.
Por aquella época, hablamos de 1965 aproximadamente, todos los trabajadores estaban dados de alta en la Seguridad Social. Una anomalía en Herrera y en esos ya lejanos tiempos. “ Los zapatos solo dejan zapatos” solía decía José Benjumea“ El Grillo” ,frase que recordaba a menudo su hijo Juan. Para una pequeña empresa familiar el hacer efectivo el despido de parte del personal, fue una herida sentimental,y econímica, de la cual nunca se recupero.
A partir de 1985, se abandona la reparación y la elaboración de botos camperos, y sandalias. Centrándose la actividad en la venta de calzado en serie, viviendo una etapa de esplendor, era una de las pocas zapaterías de la comarca.

En 1987, se reforma la fachada desapareciendo el primitivo zócalo de ladrillo sevillano, que ejecuto el maestro “Mallas”, formado con Aníbal González en la Exposicion Universal de 1929.
La crisis de 2008, es el inicio de una paulatina decadencia, que se agrava con la pandemia del Covid-19. El mercado ha cambiado, y los gestores de esta última etapa, se jubilan. La campana en el último asalto los salva del K.O técnico
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