¿QUE SERA DE MARINALEDA SIN HUMOSO ?

La economía actual de Marinaleda no se entendería sin la explotación de la finca El Humoso ( Ecija), propiedad de la Junta de Andalucía y explotada por una serie de cooperativas con sede social y fiscal en Marinaleda

Los 218 beneficiarios de FEGA en la localidad de Marinaleda suponen el 6,5% del total de beneficiarios de la Comarca de Estepa, incluyendo El Rubio, y el 6,1% de los fondos FEGA de toda la comarca.

Las ocho cooperativas, recibieron en 2022 un total de 769.224,19 €, lo que supone el 44% del total de los fondos destinados a las entidades con sede en Marinaleda. Tengamos en cuenta que la finca El Humoso (1.200  Has.), se localiza en el término municipal de Ecija (Sev.).

Sin entrar en valorar económicamente, ni políticamente en el modelo  la gestión de las distintas cooperativas agrarias, incluidas las actividades agroalimentarias de transformación, manifiestamente mejorable, según opinan algunos, habría que tener en cuenta una serie de datos socioeconómicos de la localidad. Ante la puesta en venta por parte de la Junta de Andalucía de esta finca al mejor postor, posiblemente un fondo de inversión o gran propietario, sin vínculos con el territorio, el futuro se presenta incierto.

En el umbral de pobreza

Marinaleda,según se recogía en el artículo “…una comarca en el umbral de pobreza”, se encontraba en el umbral de pobreza con una Renta Bruta Media en 2019 de 14.050 €. Estos datos la colocan entre los municipios  de más de 1.000 habitantes con renta más baja a nivel nacional ( puesto 2.859), andaluz (543), y de la provincia de Sevilla (100).

Nos encontramos según datos de diciembre de 2022 en una comarca (Estepa-Osuna) eminentemente agraria, donde el 37,9% se encuentra afiliada al R.G.S.E. Agrícola, mientras en el conjunto nacional suponía el 3,5% (consultar “Una comarca eminentemente agraria”). Pero en el caso en Marinaleda el porcentaje de población activa vinculada al sector agrario alcanza el 70,1% del total de afiliados a la S.Social.

Baja tasa de paro, pero con perdida de población

La tasa de paro registrado es la más baja de la comarca en torno al 10%, pero los datos ocultan el elevado número de población activa incluida en los T.E.A.S, que supuso en 2022 una media mensual de 186 personas.

Entre 2010-2020, la localidad ha perdido un 6,1 % de su población 167 habitantes, con un crecimiento vegetativo (defunciones-nacimientos) negativo entre 2010-2019 de 14 habitantes. La emigración es una de las pocas salidas de sus habitantes, igual que el resto de municipios de las comarcas de Estepa y Osuna  ( Consultar ¿En la frontera de la España vaciada II parte).

Al ser un tema mediático, os remito a las siguientes publicaciones en prensa digital:

Una sentencia abre la puerta a la venta de las tierras de la emblemática cooperativa de Marinaleda.

Marinaleda desafía al gobierno andaluz para evitar la venta de una finca ocupada, expropiada y cultivada durante 30 años.

El Gobierno andaluz ve “factible” el entendimiento en Marinaleda, pero “difícil la fórmula”.

BENEFICIARIOS FEGA EN 2022 ORDENADO POR VALOR DEL IMPORTE RECIBIDO.

Como hemos apuntado anteriormente el total de beneficiarios o perceptores de FEGA en 2022 asciende a 3.336, con un importe total de 28.579.488,97 €, siendo la media teorica de 8.566,99 €/beneficiario.

Hay que señalar que al estar relacionada la capacidad de recibir fondos FEGA con el tamaño de la explotación existe un enorme desequilibrio, ya que sólo el 1,38% de las entidades, unas 46 captan el 30,3% del total de ayudas de 2022. El 5,5% , unas 185 explotaciones de 3.336,acumulan el 50% del total de ayudas, que ha recibido la comarca.

Un 81,53 % de las entidades beneficiarias, unas 2.750, reciben menos de 10.000 €; 788 explotaciones, un 23,62%  del total reciben menos de 1.000 €. Los datos nos están indicando de la complejidad del sector, no se puede hablar de un sector homogéneo, hay distintas tipos de explotaciones agrarias, con intereses distintos.

Podemos arriesgarnos a apuntar, como señala Eduardo Bayona en “ La uberización expulsa al agricultor para enriquecer a la gran empresa”:

Las grandes explotaciones mediante la liquidación de impuestos y las subvenciones que captan al año, les deja unas ganancias netas superior a la factura salarial, lo que equivale a decir que, en términos macroeconómicos, las arcas públicas cubren el coste salarial de las grandes explotaciones.

En las páginas siguientes se ordenan de mayor a menor importe las 185 explotaciones de la comarca que acumulan ese 50% del total de las ayudas en 2022. (Documento incrustado en PDF),en la siguiente en PDF tabla se ha suprimido el nombre del beneficiario, ya que se puede acceder a los datos completos, ya que son públicos, consultando los datos publicados por FEGA 2022 (pinchando en el enlace), desglosados por municipios, incluyendo las distintas medidas por beneficiario.

El Diario.es el 12 de febrero 2024 público “Estas son las 400 empresas que más fondos logran de la PAC“, pinchando en el título puede acceder a estos datos a nivel nacional. Todas estas 400 empresas recibieron más de 490.969 €. Dos entidades de la comarca se encuentra entre estas 400 empresas: Oleoestepa con 2.075. 068,15 € ocupa a nivel nacional el puesto nº 61 y, la Cooperativa San José de Lora de Estepa el puesto 390 con 506.161.60 € recibidas en 2022.

ALGUNAS CONSIDERACIONES.

Una nueva clase de propietarios

En primer lugar, habría que señalar la difuminación por diversos motivos de los llamados medianos y grandes propietarios de “herencia o abolengo”, aunque están aún presentes en el imaginario colectivo.

La división de las explotaciones por herencia, la desvinculación y abandono del medio rural por parte de los descendientes al acceder a profesiones liberales, médicos, funcionarios, abogados, son algunas de las razones, la actividad agraria les ha dejado de interesar. El abandono de la explotación agraria ,les lleva a buscar otras salidas: la venta, el alquiler de las tierras o,  la aparcería. Son formulas o alternativas cuando existente ese desinterés por parte de los hijos y, el propietario ha alcanzado cierta edad.

Nos encontramos con nuevos grandes receptores de fondos FEGA, que en su mayoría proceden de otras actividades no relacionadas con el sector agrícola. “La inversión en la tierra siempre ha sido segura y da prestigio social”.

La desamortización de 1855, supuso el asalto a los bienes eclesiásticos y de los predios rustico por parte de una burguesía urbana, que se convirtió en gran propietaria. Actualmente, las medidas en concreto de la PAC, y el FEGA durante estos años están consolidando una nueva clase de propietarios, incrementándose la brecha entre gran propietario, el pequeño agricultor y la agricultura familiar, que quedan en situación marginal.

La fidelidad a un cultivo

En la comarca de Estepa, el olivar sobrevivió a la gran crisis de la década de los sesenta del siglo XX , (donde su arranque fue masivo en la gran propiedad siendo sustituido por las oleaginosas) , por la existencia de los llamados pelentrines o mayetes , que se mantuvieron fieles a este cultivo.

Se ha roto el modelo de agricultura tradicional tradicional vinculada al territorio. El pelentrín obtenía del olivar el fruto, recogiendo su propia cosecha, como mano de obra disponible se empleaba en la recolección de la cosecha del mediano y gran propietario, “echaba las peonadas en el PER”, completaba la renta familiar con otras ayudas. Tras la mecanización intensiva en la recolección de la aceituna, donde se reducen jornadas y duración de la campaña, su aportación en la recolección no es imprescindible, sobra como recurso humano.

Disminuyen la mano de obra autónoma, se incrementa los asalariados nómadas o transhumantes.

Se necesita mano de obra con un perfil físico concreto juventud, resistencia para adaptarse a los ritmos de recogida de la cosecha. La juventud ha emigrado, la mano de obra que aportaba el pequeño labrador ha envejecido, y se acude a cuadrillas nómadas temporales, un porcentaje que en Almeria y Huelva alcanza más del 80% de la mano de obra.El 25% de los autónomos del campo en España han desaparecido en una década,mientras el número de asalariados, ajenos al territorio, nómadas ha crecido.

Vocación exportadora

Se apuesta en la comarca por un sector primario con vocación en su mayoría para la exportación, monocultivo del olivar, que abastece de aceituna de mesa y aceite los mercados europeos y americanos; localización de granjas intensivas de cerdos, altamente contaminantes con destino al mercado chino; y la implantación del almendro con la expansión del  regadío, la última dudosa gran apuesta. Al renunciar a la soberanía alimentaria, desaparece los cultivos de huerta, y los cereales, y los silos o graneros estatales abandonados, son mudos testigo de un futuro incierto.

Una paradoja, la agrarización de la economía local

La deslocalización de la escasa industria y la gran recesión 2007-2011 , hace que nos encontramos con una paradoja la agrarización de las economías locales, lo que apuntábamos sobre el municipio de Herrera en EVOLUCIÓN RECIENTE DE LA ESTRUCTURA DE LA PROPIEDAD AGRARÍA EN HERRERA 1974-2004”, puede ser extrapolable en parte a todo el territorio comarcano, se depende cada vez más de un sector primario, no rentable para el pequeño agricultor:

la agricultura se ha convertido para muchas familias en renta principal al perder peso el sector industrial y servicios, tanto por la producción, como por los jornales generados. Pero la fuerte mecanización en la recolección de la aceituna, la segunda gran mecanización del agro andaluz, necesaria y lógica, tras la llevada a cabo en los años sesenta del siglo pasado, lleva a los pequeños propietarios y a los jornaleros , que dejan de ser mano de obra imprescindible, a una situación de crisis. El ciclo producción y venta del fruto por parte de los pequeños agricultores, junto a la aportación de salarios en la recogida de la cosecha propia y ajena, y el acceso a ciertas prestaciones sociales y laborales empiezan a resquebrajarse y a ser más difícil, acentuado por la caída de los precios del producto y el incremento de los gastos de producción.

La economía comarcal cada vez depende más del sector primario, pero a su vez la rentabilidad de la explotación pequeña y familiar cae en picado.