CONCLUSIONES

La crisis del petróleo de 1973, no detiene el éxodo rural hacia los centros productivos, es más  la población de la comarca sigue disminuyendo hasta la recuperación de 1986.

La recuperación demográfica que se inicia a partir de 1986, y se prolonga hasta 2012, tiene en su origen según modestamente hemos apuntado, en la coincidencia de una serie de factores positivos: mejora de la calidad de vida; PER; dotación de servicios e infraestructuras en el medio rural; acceso a mayores prestaciones; monocultivo olivarero; y el bloqueo definitivo del gran éxodo a partir de  1983.

La afirmación de la vuelta al medio rural tras la crieis de 2008, y el covid-19, aunque se ha dado como válida, no se ha basado en datos estadísticos que la confirmen o cuantifiquen, solo son apreciaciones subjetivas, sin base científica. Es algo tan reciente, que no podemos considerar como una tendencia, que se confirme en el tiempo, carecemos de perspectiva temporal, al menos para analizar las consecuencias del Covid-19.

El fenómeno de la ciudad difusa, es anterior a la crisis de 2008, y a la pandemia, estas dos crisis quizás consolidan y visualizan el fenómeno iniciado décadas antes, afectando a territorios limitados, próximos a los grandes núcleos urbanos.

Podemos considerar que las dos crisis del s. XXI no tienen un efecto positivo sobre la población de la comarca, ni se puede afirmar que se produzca  un retorno al medio rural, sino todo lo contrario.

La población de la comarca está en caída libre, aunque el despoblamiento no tiene la misma intensidad en todos los municipios.

Los datos ponen de manifiesto la realidad de la despoblación y el declive de las comarcas interiores andaluzas. La pérdida de población  es algo endémico y secular, aunque no todavía con la gravedad de las mesetas castellanas y el interior gallego.

El fenómeno de ciudad dispersa o difusa no afecta a los municipios de la comarca de Estepa-Osuna, debido la lejanía de los grandes núcleos urbanos, y menos aún a los municipios  de estas comarcas localizados en la periferia, y más alejados de la A-92, donde el despoblamiento es más acusado.

Las dos crisis del s.XXI, vienen a confirmar la tendencia secular que se inicia a partir del Plan de Estabilización de 1959, el despoblamiento del medio rural, y más en concreto, el despoblamiento del interior rural andaluz es algo endémico y secular.