EL GRAN ÉXODO RURAL Y LA CRISIS DE 1973

Analizamos previamente el precedente de la crisis del petróleo que estallo en noviembre de 1973, y su repercusión demográfica en la comarca.

El medio rural español, y en concreto las comarcas del interior andaluz, sufrió desde 1950, y sobre todo a partir del Plan de Estabilización de 1959 el gran éxodo, o  el gran trauma en denominación de Sergio de Molino.

El planteamiento que se suele hacer es que el gran éxodo rural se cerró con la crisis de 1973, iniciándose a partir de esa fecha una ligera inflexión o recuperación demográfica en el medio  rural. Esto decíamos erróneamente en anteriores artículos:

“La crisis del petróleo de 1973 supuso un freno del éxodo rural, la demanda de trabajadores en los centros industriales del norte no sólo  no se frenó, sino que el paro se incrementó en las regiones tradicionalmente receptoras de mano del norte”.

Esta afirmación podría ser válida, si nos centramos exclusivamente los Censos de Población, que se realizaban cada diez años. Pero si cubrimos esos huecos con la población de derecho, que nos facilita datos anuales entre 1975-1991 (PAE),  los años intercensales, la lectura es totalmente distinta.

LOS DATOS NOS DAN LA RESPUESTA.

El siguiente gráfico ( Gráfico nº1) donde se representa la evolución de la población de la comarca entre 1900-2022, no permite hacer una lectura más adecuada.

Los municipios de las comarcas de Estepa y Osuna perdieron 24.291 habitantes, un 24, 5% de su población entre 1950-1981. La inflexión demográfica se produce no a partir de 1975, como erróneamente creíamos, sino a partir  1986 , donde se inicia el inicio de un nuevo ciclo demográfico.

Según estos datos la recuperación  demográfica rural no sería una respuesta  a la crisis de 1973, la comarca sigue perdiendo población hasta 1981 , con una recuperación a partir de 1986. Un incremento entre 1981-86 relativamente espectacular de un 5,4%, unos 4.046 habitantes más.

A partirla de 1986 población de la comarca tiene un crecimiento tenue, pero constante que se prolonga hasta 2012, donde se alcanza 87.078 habitantes, el cenit demográfico entre 1960-2022.

Estamos aún en el medio rural con un modelo y, una estructura demográfica dinámica, donde la natalidad supera a las defunciones, con crecimiento vegetativo positivo. La transición demográfica que estaba en su etapa final en los centros urbanos, no ha concluido aún en el medio rural.

INDICIOS DE LA RECUPERACIÓN DEMOGRÁFICA

Hay una serie de hechos, que nos ayudaría a explicar esa leve recuperación demográfica en el medio rural, que se inicia a partir de 1986.

Por una parte la implantación de los ayuntamientos democráticos el 19 de abril de 1979. La cercanía de los gobiernos municipales con sus vecinos hace que  impliquen en solucionar el más grave problema de sus habitantes el paro, que se convierte en algo prioritario. El gobierno central, los gobernadores civiles, las diputaciones, y más tarde los gobiernos autonómicos andaluces intentan evitar un estallido social.

EL DENOSTADO PER

En Andalucía  y Extremadura se implanta el tan criticado PER en 1986 durante el gobierno socialista de Felipe González, teniendo un efecto demográfico a corto y medio plazo positivo. Esto permitió fijar a la población local,  mejoro la infraestructura de los municipios, dotándolos de servicios antes inexistentes ( centros de salud, bibliotecas, institutos, instalaciones deportivas), que se tradujo en una mejora de la calidad de vida de los habitantes rurales, tras siglos olvido. Vivir en el medio rural era atractivo.

El PER, permitió obtener unos ingresos de subsistencia a muchas familias jornaleras, reteniendo una mano de obra disponible para la recogida de la cosecha de la aceituna. Sin esta “mano de obra parada disponible” la única alternativa hubiera sido el arranque masivo del olivar, como sucedió en la década de los sesenta del siglo XX, donde las plantas industriales y oleaginosas fueron más atractivas para los medianos y grandes propietarios.

El PER supuso de forma indirecta la incorporación de la mujer a un  mercado laboral reglado, cotizando, que  la retiene en el territorio. Los índices de masculinidad/feminidad en la población soporte se mantuvieron equilibrados. Recordemos que la mujer es la que primero inicia la aventura de abandonar el medio rural, produciéndose un desequilibrio entre los dos sexos en las edades reproductivas, reteniendo al varón.

EL OLIVAR, RETIENE POBLACIÓN

El olivar se consolido y se extendió paradójicamente en las zonas de minifundio olivarero, y con abundante mano de obra disponible, con unas altas tasas de paro temporal. El jornalero era también en la mayoría de los casos pequeño propietario, complementado la renta familiar como trabajador por cuenta ajena en la recogida de la aceituna, recogiendo la cosecha familiar, y pudiendo acceder algunos miembros de su familia a una serie de prestaciones laborales y sociales.

Todo esto en un contexto económico, donde los centros hegemónicos entran en crisis. La reconversión industrial  en 1983, y la crisis tras los fastos de 1992, supusieron un incremento del paro en los centros productivos, dejaron de demandar mano de obra. La emigración dejo de ser una salida prioritaria a partir de 1983, la televisión con las imágenes de huelgas y conflictos laborales actuó como efecto disuasorio.

EL PAPEL DE LAS COOPERATIVAS DE LA CONSTRUCCIÓN

Como apuntábamos ” En una mirada al pasado: las cooperativas de la construcción...” donde rescatamos un trabajo de la geógrafa Isabel Campos Muñoz, en la comarca como respuesta a la desaparición de importantes empresas de la construcción a mediados de los años ochenta del siglo XX, aparecen numerosas cooperativas de construcción, una respuesta de los trabajadores de la construcción al paro y a la emigración.

Junto a la paralización del éxodo rural, se produjo el retorno a la comarca de emigrantes que no se habían adaptado o no habían tenido suerte en su aventura migratoria, y  el regreso de aquellos que tras una experiencia exitosa, con sus ahorros emprendieron nuevas actividades en sus municipios de nacimiento.

Por tanto, no hubo la recuperación demográfica en el medio rural como respuesta a la crisis de 1973, esta  recuperación fue posterior, puede ser explicada por la alianza a una serie de factores, como hemos apuntado.

El gráfico  nº1, nos puede servir de ayuda para interpretar el comportamiento demográfico de los municipios de la comarca de Estepa-Osuna en este periodo.

Gráfico nº 1. Fuente INE, IECA.Elaboración propia.