TRES PLAZAS EMBLEMÁTICAS

Tres plazas emblemáticas. Pasemos a analizar de forma somera estas tres plazas significativas de nuestra localidad, empezando por la más reciente a la más antigua cronológicamente, de sur a norte del eje imaginario.

PLAZA VIRGEN DE LOS DOLORES (CONOCIDA COMO DEL INSTITUTO O, DEL HOGAR DEL PENSIONISTA)

La plaza oficialmente denominada como Virgen de Los Dolores, conocida anteriormente como la del Instituto, hoy como la del Hogar del Pensionista, y en su orígenes como la plaza de “ las casitas nuevas”, es una plaza de carácter regionalista, que intenta reproducir los jardines interiores de una hacienda olivarera, es a su vez una plaza “fachada-escaparate”, a pie de la antigua carretera de Puente Genil, cumpliendo también la función de conexión del casco urbano consolidado existente al norte de dicha carretera y el arrabal o “lejío”, donde no existía trama urbana consolidada aún, ni viviendas agrupadas. La plaza por tanto daba su vez acceso a un conjunto de viviendas de carácter regionalista o pseudosevillano, que se popularizo en los años cuarenta y cincuenta del siglo XX en plena dictadura a través del Patronato Provincial de la Vivienda, modelo que se implanto, con diferencias y particularidades notables, también en los pueblos de colonización agraria de la época. El arquitecto de las viviendas y posiblemente de la plaza o jardín, parece ser que fue un tal Aníbal González, sobrino (¿ seria necesario aclarar este punto?) del célebre urbanista que como arquitecto director de la Exposición Sevillana de 1929, diseño la Plaza de España de Sevilla y el Pabellón Mudéjar, y el Pabellón Real entre otros edificios, enclavados en el Parque de María Luisa. La fecha de construcción del conjunto de viviendas y la plaza según se recoge en los Archivos Municipales de Herrera fue en la década de los cuarenta del siglo XX (posiblemente en 1946) , ejecutada por un “contratista” estepeño(¿??), siendo alcalde de la localidad Leonardo Domínguez Vázquez( alcalde entre 1939-54) , y Gobernador Civil de la provincia de Sevilla Fernando Coca de la Piñera ( nombrado el 31.07.1943 y cesado el 12.02.1949), nombre de dicho gobernador que se le dio a una calle de la localidad, como en otras muchas calles y barriadas en la provincia de Sevilla.

En esta plaza se han realizado una serie de reformas y mejoras fundamentalmente a partir de 1980 que han consolidado el proyecto original, con repoblación de nuevos árboles, incrementando la densidad de la vegetación, sustitución de una pequeña y modesta fuente agua de piedra de Gilena, por una farola central estilo sevillano sobre una piedra de molino, y el enchinado “a sangre” de una parte de la solería, que sustituyó al primitivo albero alcalareño, eliminándose el acceso y salida por la carretera de Puente Genil, dejando sólo los accesos laterales, posiblemente como medida de seguridad ante el tráfico.

Nos encontramos por tanto con una plaza integrada urbanísticamente, donde conviven de forma armoniosa fauna, flora y los vecinos del lugar, por tanto con una plaza con vida. Plaza sostenible donde la abundante vegetación, crea un ambiente agradable incluso en plena canícula veraniega, ya que dicha vegetación igual que las antiguas huertas que bordeaban los pueblos andaluces hacían más soportable las altas temperaturas estivales, actuando como pantalla vegetal o refrigeradores naturales. Se ha creado por tanto espacios públicos atractivos y humanos, según los criterios de la Carta de Leipzig sobre Ciudades Europeas Sostenibles, es un ejemplo de espacio blando e integrado.

PLAZA DE ANDALUCÍA

La actual Plaza de Andalucía, la central en este eje, y la segunda o la mediana en antigüedad, es un prototipo de plaza diseñada en diversas etapas sucesivas, sin diseño previo establecido, y remodelada en varios momentos hasta llegar al diseño actual. Este espacio estaba configurado primitivamente por el Arroyo Hondo, que bajaba por la calle Cantarranas , el Lavadero Publico, y La Fuente Vieja del siglo XIX, que se alimentaba del “Pozo Berejeno”, manantial de aguas bastas y con abundantes sanguijuelas, y el pilar octogonal en el centro de la plaza, donde abreviaban las bestias y ganado de la localidad.

En épocas donde la vida local era más cerrada y autárquica, los ponteños, que se atrevían a adentrarse en Herrera, y se pasaban de “enteraillos” eran lanzados a este pilón sin contemplación al grito colectivo de “ ponteños al pilé”. Era el ritual de iniciación donde una vez bautizados en el pilar el forastero era aceptado en la comunidad local y se le permitía en el mejor de los caso inicial el ritual del noviazgo con la herrereña de turno; otra probabilidad era la huida despavorida y quizás definitiva del forastero que no volvía a nuestra localidad en mucho tiempo hasta que se le olvidara el remojo en el pilar.

El espacio donde se asienta la plaza actualmente se originó al canalizarse en este tramo el Arroyo Hondo o Pilancón (1942?-Leonardo Domínguez Vázquez), ganando espacio al primitivo cauce del bravo arroyo. Nos encontramos por tanto en la cota más baja de la localidad, nivel de base local o escorrentía. Es una zona inundable en días de lluvia copiosa, sobre todo si la tormenta arrecia y descarga aguas arriba en la vertiente norte de la sierra de Estepa o en su piedemonte. Las avenidas de agua se producen incluso después de la construcción del canal de descarga construido entre 1983-87, y a veces sin haber caído una gota en nuestra localidad.

Tuvo una primera gran remodelación que supuso la demolición del pilar octogonal, presidiendo la plaza la estatua de un herrero. Para el nuevo y actual diseño de esta plaza se convocó un concurso de ideas público y abierto ( algo muy novedosos para la época ¿ en qué fecha?) donde participaron algunos herrereños, pero la idea del proyecto seleccionado como ganador por el jurado no se tuvo en cuenta desgraciadamente a la hora de intervenir en esta plaza. Se descartó las ideas aportadas por los ciudadanos y se contrató a un profesional de la arquitectura que hizo una interpretación muy particular de este espacio, ejecutándose las obras en 1991-1992 ( siendo alcalde Custodio Moreno García).

El autor del ordenamiento general de la actual Plaza de Andalucía fue un conocido arquitecto local ( P.R-C.J ), donde la Fuente de 1806, queda enterrada en un mausoleo blanco-funerario de dudoso gusto, como señala Pedro A. Cantero en “Arquitectura del Agua en la provincia de Sevilla” (1995). Mausoleo que le roba protagonismo a la fuente de estilo rococó. Algunos los elementos relacionados con la arquitectura del agua, que podrían haber sido el eje central de la plaza han desaparecido o han quedado descontextualizados; el pilar octogonal, lavadero público; y el arroyo. El pilar octogonal que ya había desparecido fue ocupado por una fuente de diseño seriado; en el lugar donde se ubicaba los lavaderos públicos, la administración local ha construido un horrendo edificio de mal gusto que no cumple las normativas urbanísticas pretéritas, ni las actuales, ni las futuras, es lo que se llama predicar con el ejemplo. La falta de criterios y control urbanístico en esta zona, donde cada uno ha hecho de su capa un sayo, siguiendo el ejemplo de la administración local, que en teoría debería vigilar por la calidad del espacio urbano, han terminado por machacar el entorno donde se ubica dicho espacio de convivencia.

Quizás uno de los elementos más importante en este espacio son el juego de las dos cenefas de enchinado con trenzado a sangre que bordean la fuente y la fuentecilla de hierro, de gran un valor artesanal y estético. La cenefa mayor está formada por siete círculos concéntricos y la otra por tres, jugando con estos números impares con una importante carga simbólica. Desconocemos la autoría de las mismas, cuya ejecución nos descubre un artesano, un gran maestro , con un gran dominio de la técnica, que merece el reconocimiento público saliendo del anonimato. El trabajo de enchinado y empedrado es hoy un oficio totalmente desaparecido, que tuvo verdadera importancia en décadas recientes tanto en el viario público, como en patios domésticos, jardines públicos e incluso para el desarrollo de ciertas labores agrícolas que se desarrollaban en las eras. El enchinado no deja de ser una actividad con presente que genera empleos de futuro, en la nueva concepción de una arquitectura más sostenible y vinculada con el territorio.

Nos encontramos por tanto en su conjunto con lo que se denomina una plaza dura, donde el pavimento siempre está sucio y húmedo, con raquítica arboleda que no termina de arrancar dadas las condiciones microclimaticas poco favorables, que se acentúan en los meses extremos, donde se alcanzan temperaturas insoportables tanto en invierno como en verano. Existe una pérgola lateral en la parte oeste del paseíto convertida en un simple elemento decorativo, sin vegetación que la cubra. No existe dialogo entre los elementos arquitectónicos que configuran el actual espacio de “no convivencia”, ni con los elementos primitivos de esta plaza.

Las plazas duras, recordemos una vez más, son propias de los países nórdicos, donde escasea el sol, y el ciudadano busca los rayos solares como agua de mayo, pero en nuestras latitudes se convierten en inhóspitas, plazas vacías y muertas, donde no existe vida, incluso son repudiadas por las aves urbanas. Por tanto esta plaza no se ajusta al entorno urbano, no es sostenible, es inhóspita, poco atractiva, no cumpliendo la función de espacio urbano de convivencia, cualidad esencial de toda plaza o paseíto que se precie como tal.