PLAZA DE ESPAÑA

La actual Plaza de España, antes Capitán Muñoz Olivé en honor a un militar local de la guerra de Marruecos, y conocida popularmente como la “Plaza “ o el “Paseíto” a secas, ya que no necesitaba apellidos al ser durante muchos años el único paseo público existente en la localidad. (Seria interesante conocer la secuencia de nombre que ha tenido esta plaza) La primera gran intervención posiblemente se llevara a cabo al trasladarse el Cuartel de la Guardia Civil en 1937, desde la calle homónima situada en el “ Barribalto”. Fue en su origen una plaza triangular irregular, con olivos lineales en la periferia, posteriormente con baldosas grises, bordeado por un seto de vegetación dura (¿?) y, con una serie de bancos macizos recubiertos de azulejo sevillano, que fueron pagados por comerciantes y empresarios de la localidad, llevando en el frontal el nombre del empresario que lo costeo (Bodegas Páez Chías; Feliciano Muñoz Muñoz, Manuel Jiménez- Cuenca, José Benjumea Cáceres,..). En el centro de la plaza se encontraba una coqueta fuente de azulejos con varios niveles o pisos, con un surtidor de agua en el remate, pero siempre en estado de “pertinaz sequía” como se decía en el régimen. La abundante vegetación periférica fue el lugar donde los chavales de la época escondían sus tesoros, jugando al” pilla-pilla”, o al “escondite”. En los años sesenta los municipales o policía local como son conocidos actualmente se encargaban de espantar a los niños que jugaban a la pelota, rajándole el balón de forma expeditiva, o le incautaban la “chiriva”. Los paseítos no eran en aquel tiempo lugar para menores. Estos tenían que ir al arroyo para jugar a los indios, o las eras para jugar a la pelota, todo un sinsentido de esta época dictatorial.

La plaza estuvo marcada ideológicamente, con la presencia en la fachada de la Ermita de la “ Cruz de los Caídos”, jalonada como centinelas vigilantes por dos cipreses ( el enano y el grande). Las corporaciones que desfilaban en semana santa, rendían pleitesía, hacían reverencia o presentaban armas al pasar delante de dicha cruz. En los años oscuros el veinte de noviembre los cadetes falangistas velaban armas durante esa noche, en recuerdo del ausente. Sería interesante conocer, en que año de forma sutil, se desmantelo dicha cruz, ya que Herrera, fue pionera en eliminarla, mucho antes, creo recordar de la llegada de los ayuntamientos democráticos.

La plaza conoció todo su esplendor urbanístico a finales de los cincuenta del siglo veinte, al construirse una serie de caserones, y establecerse en el antiguo Ateneo la única entidad bancaria de la localidad. Paradójicamente las grandes intervenciones urbanísticas particulares coincidieron como suele ser habitual históricamente con la época de mayor carestía y pobreza de los habitantes de Herrera, en la antesala de la gran emigración masiva que sangro la localidad en la década de los sesenta del siglo XX. Las épocas de penuria generalizada no afecta por igual a toda la población, los grandes caserones convivieron con los chozos de barro y paja. Recordemos que en Herrera, los chozos estuvieron habitados hasta finales de la década de los sesenta del siglo pasado, la dualidad social ha estado siempre muy patente en Herrera, aunque las frágiles memorias interesadamente intenten olvidarlo u ocultarlo. Macroeconomía y microeconomía no han sido coincidentes, las diferencias sociales eran en aquellos años en Herrera escandalosas, y vergonzantes. El binomio riqueza-pobreza, ostentación-miseria siempre han ido juntos de la mano, la ecuación aún no ha sido resuelta. La abundancia y opulencia de una minoría se ha sustentado siempre a costa de la miseria y el hambre de una mayoría.

En los años finales de la dictadura se eliminó el seto de vegetación plantándose naranjos, que sustituyeron a dicho seto bordeando el perímetro del paseíto. Se colocó un pavimento de baldosas blancas y verdes, en honor quizás a un equipo de futbol o por a la bandera andaluza. La valla-murete, que salvaba el desnivel existente, servía a su vez de defensa y barrera de seguridad ante el escaso, pero en aumento tráfico rodado de la época.

Al ser la plaza por excelencia de Herrera durante muchos años, es la que ha soportado el mayor número de intervenciones urbanística, donde el alcalde de turno ha querido dejar su impronta. Intervenciones tan desafortunadas, que siempre se ha caracterizado por dejar en mejor lugar al alcalde que le precedió. Por tanto cada nueva intervención más desafortunada aun, superaba en mal gusto al diseño anterior. Nunca han existido unos criterios claros en las intervenciones de reforma de este espacio público tan emblemático sentimentalmente para los herrereños. El maltrato urbanístico de este espacio de referencia local ha sido constante y lamentable.

La última intervención urbanística. En la primavera de 2015 la Plaza de España, fue nuevamente reformada a marchas forzadas. La Semana Santa que se echaba encima, y el final de la legislatura municipal, fueron factores condicionantes del diseño actual. Quizás existiera, un proyecto de trabajo, un diseño previo más completo con bancos y fuente central en esta última intervención, pero este parece ser que no se ha cumplido, o se ha quedado en el cajón del arquitect@ responsable, quizás por desajuste presupuestario, o falta de criterio claro, o todas estas cosas a la vez, vaya usted a saber.

Recientemente en este espacio baldío se han sembrado una serie de mesas de centro “modelo ikea”, recordándonos estos artilugios también a los reclinatorios de los sepulcros de las de las catedrales del final del gótico español. Estos armatrostes se estilo nihilista y “funcional” , según dicen los entendidos arquitectos, son el lugar donde deben de sentarse el personal. Por lo cual queda despejada la incógnita de la función de estos artilugios. Algunos ven un “arrepentimiento artísticos” ya que parece un intento frustrado de reproducir el símbolo del dios helios romano, ya que el sol está siempre presente en la plaza.