ESPACIOS PÚBLICOS Y, DE SOSTENIBILIDAD
Espacio público y sostenibilidad. Por otro lado se ha optado por una franja de césped precisamente en la zona de constante y mayor radiación solar (aunque a decir verdad la plaza es toda un solárium, y a algunos les recuerda a una “era” apta para la trilla del trigo, “ la era de millares”, la denominan algunos) . Este tipo de hierba, el césped, es propio de climas más templados, necesitando esta zona teoría unos 97 m3 / cada dos meses aproximadamente, con un coste anual mínimo de 1.843 €. El mantenimiento de esta franja de césped no es sostenible por su elevado coste económico, y desde el punto de vista medioambiental consume anualmente las necesidades hídricas de algo más de tres familias compuesta de tres miembros. Casi 600.000 litros de agua potable son despilfarrados como mínimo anualmente para regar dicho césped, la falta de conciencia y sostenibilidad medioambiental se pone también de manifiesto en este despilfarro de agua potable. La existencia de contadores de agua en edificios públicos, y algunas zonas de la localidad como parques y jardines no es garantía de control del consumo de agua potable si no hay un seguimiento y evaluación zonal y temporal por parte de los responsables políticos, convirtiéndose estos contadores en elementos simplemente decorativos. No se puede pedir responsabilidad al ciudadano en el consumo de agua potable, cuando la administración no predica con el ejemplo. En los años de “pertinaz sequía” propios de estas latitudes todo son lamentaciones.
EJECUCIÓN Y, OTROS CONDICIONANTES
La intervención por falta de previsión y control de temporalidad en la ejecución, condicionada por terminarla antes de Semana Santa y el final de la legislatura municipal ha supuesto posiblemente un sobrecoste enorme, un despilfarro de los escasos recursos municipales existente. En algunos días se han encontrado trabajando más de veinte personas, no existiendo espacio físico para tantos trabajadores apelotonados. Sería razonable en función de la trasparecía de la cual tanto presume toda la clase política en el uso de los fondos públicos, que los herrereños tengamos conocimiento del coste real de esta ejecución, desglosado partida por partida euro por euro. Es un derecho básico y elemental de toda democracia que se precio como tal, cuando son fondos públicos y como tales debemos de conocer el destino que se dan a dichos fondos. Negar el conocimiento de esta partida presupuestaria es un acto poco democrático, ya que son los ciudadanos los que debemos de controlar a la clase política, y no al revés. No consideramos legítimo que fondos públicos, cuyo uso debe basarse en la eficiencia, sean utilizados con fines electorales, ya que puede ser considerado malversación pública.
En el programa electoral del partido gobernante y ejecutor de la reforma no existía referencia a esta intervención, que la mayoría de la población, podemos creer modestamente, no la consideraba prioritaria, y por otro lado no se ha tenido en cuenta la opinión de los herrereños, ni de los vecinos que conviven en esta zona para el diseño de este espacio. Se pide una democracia participativa, donde el gobernante ha de conocer, las necesidades, los deseos la opinión de los ciudadanos antes de actuar. Se ve viene en este momento una anécdota que escuche al poeta José Luis Ortiz Nuevo, en la que contaba que un ciudadano de su pueblo, Archidona ( Málaga), a la hora de pintar la fachada de su casa, le pedía opinión al vecino de enfrente, para pintarla a su gusto. El vecino sorprendido le comentaba, que era el, como dueño, el que debía decidir sobre este asunto, a lo cual este respondió, que no, que el que más disfrutaría del color de la fachada seria el cómo vecino. Lo primero que encontraba al salir o al mirar a la calle era dicha fachada, por todos estos motivos, le tocaba decidir sobre un espacio de propiedad compartida.
NO ES PLAZA PARA NIÑOS
Todos los hechos antes señalados, han condenado a la Plaza de España definitivamente a muerte, convirtiéndose en un espacio desierto donde los niños han desaparecido, los pájaros huyen y la convivencia social no existe, simplemente porque se encuentra desierta. Si antes “los municipales” por vía expeditiva se encargaban de echar a los niños de la plaza,” no es plaza para niños”, hoy de forma más sutil es el diseño arquitectónico el que cumple esta función, sin necesidad de “los pelayos, salcedo o gorea” de turno. El cartel de “NIÑOS,NO.”( siguiendo el símil de perros,no ) colocado en los accesos a este espacio reflejaría inconscientemente la concepción que algunos tienen sobre los espacios públicos.” Volver a los sesenta”, como decía la cantautora y folclorista chilena, Violeta Parra.
Retomando la experiencia del ciudadano de Archidona, sería bueno recordarles a nuestros políticos , los que “mandan y han mandado antes” que es necesario consultar con los vecinos de la localidad para conocer previamente su opinión, y que la democracia es algo más que votar cada cuatro años, la confianza en política debe estar siempre en cuarentena. Mandar no es sinónimo de gobernar. Ganar una elecciones no es un cheque en blanco para hacer lo que nos placa como gobernantes locales, se están gestionando fondos públicos, y es muy higiénico la eficiencia del gasto y dar las explicaciones oportunas a los vecinos que cada cuatro años votan. No dudo, que hoy día ninguna corporación local se niegue a dar información a sus ciudadanos, que reclaman el derecho de estar informados, de participar y decidir.
Herrera, agosto de 2015 ( fecha de publicación: enero, 2017)
Ramón Ortiz Benjumea, geógrafo, técnico desarrollo rural, master en desarrollo local y, comarcano
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