LA ESTRUCTURA DE LA PROPIEDAD EN HERRERA EN 1930.

Centrándonos en el término municipal de Herrera, un hecho que llama la atención de estos datos de 1930, es que la mayor explotación agraria se localiza en el ruedo del término municipal, en concreto en la primera corona del casco urbano, algo excepcional.

Podemos tener dos explicaciones: el pequeño tamaño del término municipal de Herrera, y el proceso de desamortización ya que en este caso pasa a propiedad privada los bienes comunales del municipio. Explotación de  propiedad comunal, de propios (“Padrón”), que tras la desamortización pasa a manos privadas mediante la  enajenación de los bienes municipales, no es casualidad que a este paraje se le denomine popularmente “Padrón”, nombre que toma también el arroyo en el término municipal, ya que los arroyos por su menor identidad  que los ríos son denominados de forma diferente en cada municipio ( Arroyo Galfas en Estepa, arroyo Padrón en Herrera).

Mediante el proceso de desamortización se facilitó a los grandes propietarios y a la burguesía provincial  y medianos y grandes propietarios locales el acceso en unas condiciones ventajosas a grandes lotes a bajos precios, muchos inscribieron la propiedad sin cumplir los compromisos de pago, por lo cual fue una usurpación encubierta y consentida por la administración central.

LA ESTRUCTURA DE LA PROPIEDAD EN HERRERA SEGÚN EL CATASTRO DE 1974.

El Catastro de 1974 nos permite  conocer la estructura de la propiedad en el término municipal de Herrera (consultar  cuadro 2). Esta nos refleja el peso de las pequeñas explotaciones. Las explotaciones de menos de 50 has., suponen el 98% de las explotaciones, y el 66,7% de la Superficie Agraria Útil  (S.A.U.). Dentro de este grupo hay 282 explotaciones que no superan 1 Has., y  de estos cerca de 80 propietarios tienen la explotación en más de dos parcela, llegando algunos de estos propietarios de menos de una sola  hectárea a tener cuatro parcelas, el dato  en si es revelador de la parcelación existente. Nos encontramos también en el Catastro de 1974 con un dato curioso de una explotación agraria de  menos  de 1 hectáreas registrada a nombre de once propietarios.

De un total de 847 explotaciones según el Catastro de 1974 , tan sólo 177 explotaciones rebasan las 5 has. Si tómanos como referencia lo que denominamos como “ pelentrin”, aquel que no rebasa o ronda las 30 has., lo que hasta hace poco se decía que podía permitirse vivir del campo, nos encontramos que tan sólo 33 propietarios superan el listón.

El catedrático de estructura económica  Ramón Tamanes en su obra más consultada y editada “Estructura Económica  de España. Volumen I (Editorial Biblioteca Universitaria Guadiana, 1976) , consideraba que solo  las explotaciones mayores de 80 has podrían hacer viable y  justificar la utilización de un tractor. En base a este criterio, la cifra se nos queda en solo  nueve explotaciones agrarias.

Las explotaciones mayores de 99,9 has. eran  según el Catastro de 1974 siete , lo que representan el 0,62% del total de propietarios, pero controlan el 21,81% de la S.A.U. Al comparar los datos del  Catastro de 1974 en relación a los datos de Pascual Carrión de 1930, las explotaciones de más de 200 hectáreas han pasado de 1 a 2, pasando de 534 has. a 471,9 has, quizás consecuencia de un proceso de fragmentación jurídica e interna de la propiedad por temas hereditarios. Aunque en este caso parece ser que a pesar  la fragmentación de la propiedad, la explotación se siga llevado de forma conjunta, al ponerse en funcionamiento mecanismos sociales y económicos que resisten a los efectos disgregadores de la herencia, son los llamados mecanismos de reconstitución.

El mantenimiento de la propiedad heredada en régimen pro-indiviso, la constitución de sociedades anónimas con residencia en paraísos fiscales es un fenómenos muy común entre las grandes propiedades, constituyendo un mecanismo de conservación y restitución (técnico-económica) de grandes patrimonios afectados por la por la división hereditaria (jurídica).

La disminución de la superficie  de estas explotaciones mayores de 200 has.en 63 has, es quizás debido más que a la  -venta directa a otros agricultores, a la venta a la corporación municipal, en este caso al Ayuntamiento de Herrera, para ampliar el equipamiento social, viviendas, educativo y deportivo,… del municipio. En definitiva esta pérdida de superficie estaría relacionada con las transacciones con el Ayuntamiento de Herrera, mediante ventas voluntarias o expropiaciones, y no por necesidades económicas de los propietarios.

El problema, por tanto, se centra en las 828 explotaciones con menos de 50 hectáreas, un 98% de los propietarios, que suponen el 66,7% de la S.A.U. El futuro de este colectivo desagrupado, sin peso a nivel individual, fragmentado, va a condicionar el futuro agrario de la localidad, aun mas al haberse apostado por el monocultivo del olivar, y tras el fracaso rotundo de implantar cultivos hortícolas.

El excesivo minifundio, según los datos del Catastro de 1974, que no significa propiedad bien repartida, se ve agravado por el excesivo parcelamiento, del que no se libran  siquiera las dos grandes explotaciones que rebasan las 200 has., que tienen entre 13 y 20 parcelas.

Un hecho a tener en cuenta es la existencia de explotaciones medianas y grandes que son propiedad de residentes en Herrera, pero localizadas en otros términos municipales limítrofes ( Casariche, Marinaleda y sobre todo Eci ja). Se puede dar el caso que en el catastro de rustica de Herrera aparezcan como medianos propietarios, o que no tengan dentro del término municipal ninguna propiedad. Esto es debido a hecho de que Herrera tiene un término municipal muy pequeño, y el peso de la pequeña propiedad este sobrerrepresentado en términos relativos.