A MODO DE CONCLUSION.
La estructura de la propiedad agraria en Herrera, se ve condicionada por ser unos de los términos más pequeños de Andalucía, donde término y primera corona agrícolas son coincidentes, y el hecho de que por razones históricas la gran propiedad se ubica dentro de este ruedo, y no lejos del casco urbano. Por lo cual consideramos que no es un modelo común al resto del agro andaluz.
Se confirma la complejidad de la estructura agraria andaluza, no se puede hablar de homogeneidad, ni de estructura fundamentalmente latifundista del agro andaluz, hay una serie de matices en base a la diversidad geográfica y comarcal, a la variedad de la estructura productiva y explotación entre otras muchas cosas.
Dentro de la comarca de Estepa y Osuna hay realidades, y estructura de la propiedad distintas, con fuertes contrastes intracomarcales. Según los datos de Pascual Carrión no se puede afirmar de forma categórica que los municipios de la comarca de Osuna, pertenecientes al antiguo Ducado de Osuna, sean más latifundista que los de Estepa, donde antiguamente se asentaba el marquesado de los Centuríon. Se puede en cambio señalar la mayor presencia de la gran propiedad en el término municipal de Osuna, que en el de Estepa.
Frente a las simplificaciones que califican a Andalucía de latifundista se da una dualidad minifundio-latifundio. Un dualismo que ha funcionado fijando a la tierra una masa de pequeños agricultores “los pelentrines”, que junto a los jornaleros han abastecido de mano de obra eventual a las grandes explotaciones, en épocas de gran demanda de mano de obra, como fue la recolección de cereales hasta mediados del siglo pasado.
En épocas recientes creemos que hay una coincidencia entre comarcas minifundistas y comarcas olivareras, ya que esta abundante mano de obra disponible de pequeños agricultores y jornaleros, fijados ambos al territorio mediante el denostado PER y el cultivo del olivar ha actuado como mano de obra de reserva, y ha permitido hasta ahora la recolección de la aceituna con relativo éxito. La fijación la población al territorio ha sido determinante para la supervivencia de ciertos cultivos con escasa mecanización, como ha sido hasta décadas reciente el olivar.
El grave problema en el caso concreto de Herrera, según los datos de 2004 es el gran colectivo de pequeñas explotaciones, cuyas dimensiones son claramente insuficientes para mantener una economía familiar, ocupando solo el papel de renta complementaria.
Este colectivo de pequeños propietarios se encuentra posiblemente escasamente representado en los órganos directivos de las cooperativas de primer grado, y menos aún en las de segundo grado. La presencia de familiares de este colectivo integrados, o beneficiados como trabajadores en las distintas cooperativas en muchos casos es testimonial. Por tanto uno de los grandes problemas, junto al exceso de mano de obra en el sector agrario, es el de los agricultores con tierras insuficientes para hacer viables sus explotaciones, más aún cuando el incremento de la explotación se consigue pagando precios desorbitados en la adquisición de pequeñas parcelas colindantes con el objetivo de incrementar la explotación agraria-
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