Instalar un elemento de identidad local en el centro de una estrategia territorial permite retomar el valor de recursos hasta entonces inutilizados, abandonados o incluso olvidados. Tambien permite dar nacimiento a productos exclusivos, resultantes de combinaciones inusuales entre elementos y sectores diferentes.

El lanzamiento de una imagen o de un lema vinculado a uno de los componentes de identidad del territorio permitió asociar productos dispersos. También ha permitido elaborar nuevas gamas de productos.

Según el  psiquiatra Andrés María López Pardo “ La Colección Museográfica de Gilena es un proyecto que otorga al pueblo de dignidad y autoestima”.

En palabras de Pedro Ruiz Avilés: “aquellas comarcas que poseen una identidad local diferenciada proactiva, y predispuesta a participar y comprometerse en defensa de unos valores e interés comunes, reúnen el sustrato y las condiciones más favorables para discurrir por la senda del desarrollo” (P.R.A. Acción social y Planificación del desarrollo rural.pag.142).

Coincidiendo con los párrafos anteriores  David Ruiz García hace referencia a la importancia de la identidad territorial:

“Una población falta de Identidad tiende a la comparación “siempre en desventaja” con localidades cercanas, convirtiéndose en un ciclo vicioso lleno de lamentos y falta de luz propia; todo ello tiende a la baja autoestima colectiva que, unido a tiempos de incertidumbre, toda iniciativa se comience inconscientemente “con el pié izquierdo”.

DINAMIZACIÓN TERRITORIAL.

El patrimonio cultural en este caso se traduce en una estrategia de dinamización a partir de un punto focal: organizar los recursos en función de una de las dimensione del patrimonio, estructurando progresivamente otras actividades en torno a este eje.

Dinamizar es el hecho de que la población local sea consciente de sus carencias socioeconómicas y territoriales. A partir de esta toma de consciencia se ha de elaborar  colectivamente un proyecto de territorio, un proyecto de futuro.