SOCIALIZACIÓN PATRIMONIAL: DEMOCRATIZAR EL PATRIMONIO.
Dentro de las políticas de desarrollo rural se acepta sin discusión, que el desarrollo no se concibe como tal si no alcanza a todos los ciudadanos. El patrimonio cultural no debe de entenderse como tal si no se asegura el acceso, uso y disfrute del mismo por todos los ciudadanos. (Bases para una carta sobre Patrimonio y Desarrollo en Andalucía. IAPH 1996).
“Comenzamos entonces a trabajar, como primera línea de trabajo, con la recreación histórica por los siguientes motivos: es un modelo de trabajo que funciona a la perfección para la puesta en valor del Paisaje Cultural y del Patrimonio Inmaterial, es lo suficientemente atractivo para iniciar proyectos de socialización patrimonial y permite involucrar en proyectos de concienciación patrimonial a la propia ciudadanía, convirtiéndoles en protagonistas de su historia y como auténticos motores de la divulgación de su Patrimonio Histórico”. David Ruiz García.
RELACIÓN ESTRECHA ENTRE PARTICIPACIÓN Y SOCIALIZACIÓN PATRIMONIAL.
Al implicar a la población local en los distintos proyectos que se llevan a cabo en el macro espacio cultural del museo se conseguía un triple objetivo: la participación ciudadana, la adquisición de conocimientos y a su vez crear inquietudes. Socializar y democratizar el patrimonio.
ROMPER LOS DESEQUILIBRIOS INTERNOS EXISTENTES EN LA COMARCA: UN ENFOQUE INTEGRADOR DEL TERRITORIO.
En I.T.S “Andalucía en tus manos” (2010) apuntábamos: “Ante la concentración de la actividad industrial y la presencia de los más significativos monumentos arquitectónicos en algunos municipios, coincidiendo con los municipios de mayor renta y desarrollo económico, existe un importante patrimonio paisajístico y arqueológico en el resto del territorio. La puesta en valor de los recursos paisajísticos y arqueológicos, puede servir para compensar los desequilibrios internos existente en el territorio”.
La observación anterior coincide con el análisis del Director de la C.M. de Gilena (2019): “Por otro lado, los focos industriales y patrimoniales tradicionalmente se han centrado en dos localidades cabezas de Comarca: Estepa y Osuna, pasando el resto de localidades de la Sierra Sur en un segundo plano, y con distintos niveles de desarrollo socio-económico, en función de las peculiaridades identitarias de cada localidad; donde el emprendimiento individual es “marca de la casa”.
Es fundamental tener en cuenta estos desequilibrios para garantizar un desarrollo armonioso del territorio a largo plazo y reforzar su potencial. Esto permite incrementar así los márgenes de maniobra y las posibilidades de éxito de un proyecto territorial.
Para garantizar el éxito de un proyecto de territorio “Se han de incorporar los conceptos de equidad en sus tres dimensiones. Todos los ciudadanos han de disfrutar de unos parámetros similares en cuanto a ingresos, acceso al mercado y estándar de calidad de vida, independientemente del lugar en que habiten. Son los denominados principios de equidad territorial, social y económica que permiten vertebrar y dar cohesión a un país, a una comarca”. (Acción Social y Planificación del Desarrollo Rural. Pedro Ruiz Avilés. Consejería Agricultura y Pesca.2000. Pag. 149).
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