A la pandemia del COVID-19 se ha sumado esta primavera las consecuencias devastadoras de la guerra que Rusia mantiene en Ucrania, que esta obligando a países y ciudadanos, a planificar aún más sosteniblemente los recursos del planeta, a remodelar los modelos de producción e intercambios comerciales, al transporte, consumo y también las políticas y relaciones laborales internas y entre países.
Con respecto al sector agroalimentario el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha adoptado varias medidas:
- Ley de la Cadena Alimentaria, incluyendo más controles sanitarios, salud alimentaria y plagas, desde el origen al consumidor final.
- Decálogo de Medidas de apoyo al sector para reducir la incidencia de subida de costes energéticos y los provocados por el conflicto bélico.
- Reducción de tasas e impuestos en los sectores más afectados.
- Potenciar los seguros agrarios y las bonificaciones fiscales a los sectores en crisis.
- Vigilancia contra el fraude en el etiquetado, la trazabilidad y salubridad de los alimentos.
- Simplificación de normas y reglamentos que no favorezcan el desarrollo económico.
- Protección al consumidor y a los trabajadores.
- Armonización de normas en los acuerdos mundiales de comercio, los firmados por el Gobierno de España con los países comunitarios y especialmente con países terceros.
- Adopción de medidas de control específicas para asegurar que los alimentos importados reúnen los mismos requisitos saludables en materia de control de plagas, enfermedades y elementos que sean nocivos para la salud (humana y de otros seres vivos), que son objeto de normas y control impuestas por exigencias comunitarias. Es la disposición que se ha venido denominando como “clausula espejo”, en la muy habitual jerga alimentaria.
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