REGIMEN DE CULTIVO (SECANO Y REGADIO) DEL OLIVAR.

El olivar junto con los cereales y la vid  forman parte de la triada mediterránea, cultivos poco exigentes adaptados a climas secos. Estos cultivos de secano son propios de la cuenca mediterránea, donde las altas temperaturas estivales, coindicen con las escasas precipitaciones, soportando estos cultivos y especialmente el olivar la fuerte evapotranspiración, y las oscilaciones térmicas.

En las últimas décadas se ha producido una importante reconversión del  olivar, convirtiéndose el olivar el verdadero protagonista del regadío en la comarca de Estepa y Osuna: “Los datos oficiales, referidos a 2009, nos indican que la superficie de regadío de leñosos y herbáceos es de 17.076 hectáreas. El 80% de esta superficie de regadío está dedicada al olivar con 13.698 has., mientras que los herbáceos de regadío suponen aproximadamente el 20% restantes, unas 3.365 has. Dentro de los cultivos leñosos de regadío el olivar supone el 100% de la superficie, existiendo sólo 13 has. de membrillar en regadío”. (Estudio del sector olivarero R.O.B.).

Si en la comarca Estepa-Osuna el 80% del regadío está dedicado al olivar, en el término municipal de Herrera esta proporción es del 49,3%. Es cuestionable el alto peso que tiene el denominado “cereal de regadío” (aunque la definición no es la correcta) en relación a otras comarcas agrarias. Se puede ser considerado como un despilfarro de los recursos existentes para cultivos en teoría de secano extensivos.

El auge del olivar de regadío está relacionado en Andalucía y en la comarca  con los altos rendimientos en la producción. Se ha pasado de cosechas de  2.000 y 5.000 Kg/has. en secano a producciones que puede superar a los 10.000 kg/has.