UNA NUEVA BRECHA EN ÁREAS RURALES: LA BRECHA FOTOVOLTAICA

Existe una brecha  demográfica, social y económica entre las áreas rurales y los grandes núcleos urbanos. La implantación del autoconsumo fotovoltaico y, la creación de los Comunidades Energéticas Locales (CEL), u otras actuaciones llevadas a cabo por las administraciones locales, pueden ser un instrumento para reducir dicha brecha .

Pero nos encontramos con otros efectos perversos. Las bonificaciones fiscales en el IBI y el ICIO por la implantación de energía fotovoltaica son más atractivas en los grandes núcleos urbano, que en las áreas rurales, donde son actualmente prácticamente inexistentes o escasas.

La brecha social y económica,  a la que hacíamos referencia entre estas dos áreas, se incrementa a favor de los núcleos urbanos.

A los grandes retos tradicionales a los que se enfrenta el mundo rural, hay que añadir otra nueva la brecha producida por el autoconsumo energético. Pero este afecta de forma especial a la población mayor de 64 años, un colectivo con un importante peso demográfico en las zonas rurales.

Un colectivo a tener en cuenta son los mayores de 64 años y personas con discapacidad. Estos por sus ingresos se encuentran en situación de exclusión social. Su  ingresos no superan el 1,2 del SMI ( Salario Mínimo Interprofesional).

UNA COMARCA EN SITUACIÓN DE MARGINALIDAD.

Son varios los retos e indicadores a los que se enfrentan los municipios de las comarcas de Estepa y Osuna. Mientras no se superen estos retos, la marginalidad se incrementara.

En varios artículos de este portal hemos descrito los grandes problemas a los que se enfrentan los municipios del interior andaluz y, en concreto los de las Comarcas de Estepa y Osuna: el envejecimiento, el despoblamiento demográfico y, la desconexión de las áreas rurales  en una serie de servicios de proximidad básicos en relación con las áreas metropolitanas.

Hagamos un simple repaso de las debilidades y amenazas del territorio, que ya han sido tratadas en otros artículos de este portal: