AUTOCONSUMO ENERGETICO Y TERCERA EDAD.

Un colectivo especial dentro de la población rural es el representado por la tercera edad donde la factura anual de consumo energético es relativamente más baja en relación con núcleos familiares más jóvenes, y con hijos a cargo. Por otro lado hay que tener en cuenta, debido a su mayor edad, lo años de vida que le quedan se reducen.

Para el colectivo de la tercera edad es poco atractivo apostar por el autoconsumo energético ya que no llegaran a amortizar la inversión que hay que llevar a cabo. La población mayor de 65 años se encuentran doblemente marginados por residir en núcleos rurales, y por la edad.

PRIMERA MARGINILIDAD: RESIDIR EN EL MEDIO RURAL

Residir en un municipio rural del interior andaluz, se convierte en una primera discriminación. Una brecha  más, la fotovoltaica en este caso, en relación con los grandes núcleos urbanos, con más renta, y pensión media mucho más elevada.

Podemos hablar por tanto de marginalidad rural en el tema del autoconsumo.

UNA DOBLE MARGINALIDAD: SER MAYOR Y RESIDIR EN ÁREAS RURALES.

Las personas mayores residentes en el medio rural, sufre otra discriminación respecto al colectivo de personas mayores residentes el medio urbano: rentas y pensión media mucho más baja.

Es necesario de establecer una serie de medidas que faciliten a este amplio colectivo el autoconsumo hacía  transición demográfica. Recordemos ,que según los datos del Padrón de 2020 el 17,2% de la población de la población total de la comarca es mayor de 64 años.

UN NUEVO ENFOQUE EN LA GESTIÓN DE INGRESOS Y GASTOS.

Esto supone una reducción en la  partida de ingresos, lo que lleva a plantearse en un uso más eficiente en las inversiones que se lleven a cabo, acabar con las zonas de sombra en ciertas tasas e impuesto  y en la reducción de la llamada “telaraña política”.

Una obra realizada por un ayuntamiento por administración, supone un incremento en algunos casos hasta del 75% más.

Hay una serie de tasas municipales mal gestionadas en las que se excluyen precisamente a colectivos con más ingresos. Por otro lado, habría que plantearse reducir el peso que tienen el personal de confianza y políticos liberados, que en algunos casos son excesivos e innecesarios.

Esto sin entrar en la gestión de entidades supramunicipales ,con un servicio en muchos casos muy deficiente, y donde los responsables de esta mala gestión reciben remuneraciones obscenas, fuera del contexto el entorno.

No se trata de recortar, ni suprimir servicios de proximidad básicos para la población rural, sino plantearse suprimir aquellos que son una carga. Luchar por un uso más eficiente de los recursos existentes.

Recordemos que los ingresos generados por el IBI entre 2007-2020 se han incrementado en una media de 244%. Hay municipios que este incremento ha superado el 400%, e incluso el 600%.

Fuente: Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas. Dirección General del Catastro.

En una comarca donde la recaudación del IBI se ha incrementado en un 244%, un 5% anual se puede dedicar a apoyar la instalación de placas fotovoltacias. En un ayuntamaiento con recaudción de 2.000.000 €, esto supondria unos 97.000 €/año.

Unos datos más a tener en cuenta

Un dato que nos pude servir de orientación es el número de recibos, la base imponible, y la cuota integra en 2020. Hemos calculado el valor medio pagado por finca urbana. La media comarcal se encuentra en 246,91€/vivienda.

Algámitas es el municipio con la cuota mas baja con 150,82€, y Herrera el de la cuota media mas alta con 428,71€, superando a las cabeceras comarcales Estepa y Osuna.

La media andaluza se encuentra en 336,80€. Tomares el municipio con la renta mas alta de Andalucía se encuentra en 449,10€, y Sevilla capital en 330,20€. Datos a tener muy en cuenta.